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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Seis sopapos y una pulseada: el Bolillo se queda, El Salvador reza

La selección cuscatleca cayó 6-0 frente a Guatemala, el técnico pidió que lo echaran y, igual, sigue. Ahora le quedan dos finales: Jamaica y Martinica.

Por Nicolás ApazaDeportes · · hace 14 d
Seis sopapos y una pulseada: el Bolillo se queda, El Salvador reza

Seis a cero. En una cancha, no en un truco de magia. El Salvador se comió una goleada histórica ante Guatemala y, como si fuera poco, el técnico Hernán Darío Gómez salió a pedir que lo despidieran delante de todos. La pregunta lógica era: ¿lo sacan? Respuesta corta: no. El Bolillo se queda. Al menos hasta los próximos dos partidos, que son los que definen si el seleccionado baja a la Liga B de la Concacaf o sigue respirando en la máxima categoría.

Lo confirmó el presidente de la federación, Yamil Bukele. Dijo, sin marearse, que el cuerpo técnico se queda y que la decisión se tomó por la cercanía del próximo compromiso. O sea: no hay tiempo para andar buscando reemplazante a las apuradas. Gómez, mientras tanto, se había ganado el derecho a elegir su propio destino: si no mantiene al equipo en la Liga A, él mismo se va. Una especie de despido autoconcedido, con la soga atada al cuello hasta que la soga decida.

Dos finales y nada más

Mirá cómo está el grupo. El Salvador suma tres puntos, producto de la victoria 3-1 frente a Martinica en el debut y de la paliza sufrida después. Ocupa el penúltimo puesto, el primer escalón hacia el descenso. Arriba lo aprietan Surinam (seis unidades), Guatemala, Honduras y Jamaica, todos con tres pero mejor ubicados por diferencia de gol. Abajo, Martinica, que todavía no sumó y ya parece un rival a la orden del día para cualquiera.

  • Viernes: El Salvador vs. Jamaica, en casa.
  • Lunes: El Salvador visita a Martinica.
  • Los dos equipos que terminen quintos y sextos en cada zona bajan a la Liga B.
  • El proyecto a largo plazo del Bolillo apunta al Mundial 2030, pero primero hay que zafar de este agujero.

El planteo del colombiano, claro y sin anestesia, lo dijo él mismo en la conferencia post 6-0: nos tendrían que echar a todos mañana. Recordó también que en Ecuador le había tocado perder 6-1 y que, después de un papelón de esos, los entrenadores suelen volar. La hinchada, cómo no, pidió su cabeza. Pero la cabeza, por ahora, sigue sobre los hombros.

Lo concreto es lo que viene. El viernes, Jamaica en casa. El lunes, Martinica de visitante. Seis puntos en disputa y, con ganar ambos, El Salvador se sacaría de encima el fantasma del descenso. Si pierde uno, empieza a hacer las valijas. Mientras tanto, el Bolillo Gómez se banca el cargo como puede: con la ironía de haber pedido irse y la responsabilidad de tener que demostrar que todavía sirve. La pelota, ahora, le toca a él.

El fixture del fin de semana en la Argentina va a estar picante, pero eso es otra historia. Acá, lo que manda, es que El Salvador se juegue la categoría en noventa minutos. Y que el Bolillo, otra vez, tenga que explicar por qué sigue.

NA

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