Salarios privados: la cifra que mejora o cae según el mes que se toma como punto de partida
La variación real de los sueldos formales fluctúa entre una ganancia del 9% y una pérdida del 3,6% dependiendo de si se incluye o no diciembre de 2023, mientras los precios de vivienda y servicios trepan cerca del 530% acumulado.
Santiago Yurquina, Minería y litio. La comparación de los salarios privados registrados contra la inflación ofrece resultados de signo opuesto según el período que se tome como referencia: si el cálculo se inicia en enero de 2024, el poder de compra muestra una mejora del 9%, pero al incorporar diciembre de 2023 la variación se vuelve negativa, con una caída del 3,6%. La diferencia no obedece a un cambio en la dinámica salarial sino al comportamiento de los precios durante el último mes de 2023, cuando la inflación mensual alcanzó el 25,5%, un salto que altera de manera sustancial la base sobre la cual se mide la evolución posterior.
El punto de partida, por lo tanto, no constituye un detalle menor: excluir ese mes implica iniciar la medición sobre una base ya actualizada, mientras que incluirlo arrastra un acumulado inflacionario cercano al 320% desde entonces, un dato que cambia el resultado final de cualquier análisis de poder adquisitivo. Los porcentajes difundidos no cuentan con un mes de cierre explícito, lo que impide describirlos como una fotografía definitiva de la situación salarial actual y obliga a leerlos como una fotografía parcial condicionada por la elección del período inicial.
Sectores públicos e informales: dos escenarios distintos
Los asalariados del sector público atraviesan pérdidas reales en cualquiera de los dos escenarios analizados, con caídas de poder adquisitivo que van del 0,7% al 16,5%, un rango que depende del recorte temporal que se considere. En el extremo opuesto se ubican los trabajadores informales, para quienes el INDEC registra mejoras reales de entre el 85% y el 115%, aunque esa cifra debe leerse con cautela: los no registrados, que representan más del 44% de los asalariados del país, partían de ingresos profundamente deteriorados, de modo que la variación porcentual describe una recuperación desde niveles muy bajos y no un acercamiento a los ingresos promedio de la economía formal.
El alcance de cada indicador tampoco es homogéneo. El RIPTE mide remuneraciones brutas de empleados formales con más de trece meses de antigüedad y excluye tanto a quienes no cumplen ese requisito como a los trabajadores no registrados. El Índice de Salarios del INDEC, en cambio, distingue tres universos: empleo privado registrado, empleo público y empleo informal. Esa segmentación explica por qué dos indicadores pueden arrojar resultados divergentes sobre un mismo fenómeno y por qué un promedio general puede ocultar situaciones internas muy distintas.
Vivienda, servicios y transporte: la inflación que pesa en el presupuesto
En el plano de los precios, la dinámica que describe el material de base resulta determinante para entender por qué una mejora salarial medida contra el índice general no siempre equivale a más dinero disponible en el hogar. En la comparación que toma enero de 2024 como inicio, los precios acumulan un alza del 234,7%, mientras que el rubro vivienda, agua, electricidad y gas trepa cerca del 530% y el transporte registra un incremento del 274%. Esa diferencia entre el promedio y los componentes fijos del gasto explica el desfasaje habitual entre la variación del sueldo y la variación del costo de vida real para cada familia.
El resultado final para cada hogar depende, en consecuencia, de cuánto destina a gastos fijos y de cómo se distribuyen sus consumos: una familia con vivienda alquilada, tarifas de servicios al día y gasto significativo en transporte puede experimentar una pérdida efectiva aun cuando su ingreso nominal acompañe la inflación promedio, mientras que un hogar con menor exposición a esos rubros puede percibir una mejora real. El cuadro se completa con un dato adicional que el análisis salarial no recoge: el SIPA registra más de 240.000 puestos privados perdidos durante el período analizado, una dimensión que describe la evolución del mercado laboral pero queda fuera de la comparación de ingresos.
- Salarios privados registrados: mejora real del 9% si el cálculo arranca en enero de 2024; caída del 3,6% si se incluye diciembre de 2023.
- Salarios públicos: pérdida real de entre el 0,7% y el 16,5% en ambos escenarios.
- Asalariados informales: mejora real de entre el 85% y el 115%, desde niveles de partida muy deteriorados (más del 44% de los asalariados).
- Inflación general acumulada desde enero de 2024: 234,7%; rubro vivienda, agua, electricidad y gas: cerca del 530%; transporte: 274%.
- Salto de diciembre de 2023: inflación mensual del 25,5%, que lleva la suba acumulada a cerca del 320% cuando se incorpora al cálculo.
- Puestos privados perdidos en el período: más de 240.000 según el SIPA.
