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Rubén Rada, el que siempre miró hacia adelante: sus palabras sobre los pibes del micrófono quedaron flotando en el aire

El músico uruguayo se fue dejando una reflexión ya clásica sobre los artistas que están reventando hoy y una advertencia para los que recién arrancan: divertirse sí, pero después de cada paso tiene que venir el próximo.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · 26 de agosto de 2026 · hace 50 min

Dicen que cuando se muere alguien grande, lo primero que se nos viene a la cabeza no es la última foto ni el último escenario, sino una frase que le escuchamos en cualquier lado y que ahora suena a despedida. Con Rubén Rada me pasó eso: se fue el uruguayo y me quedó dando vueltas una idea que él repetía con esa mezcla de picardía y seriedad que lo caracterizaba, esa idea de que el tiempo de los jóvenes es el mejor tiempo, aunque duela un poco reconocerlo desde este lado de la vida. Yo, que tengo más años que muchos de los pibes que él nombraba, te confieso que esas palabras me dejaron pensando más de lo que esperaba, porque las dijo un tipo que podría haberse quedado tranquilo en su lugar de gloria y, en cambio, eligió mirar para adelante con genuina curiosidad.

Los pibes nuevos que Rada nombró con nombre y apellido

  • Tini, a quien incluyó en una lista de artistas que "están rompiendo" y por los que sentía un cariño especial.
  • Trueno y Wos, dos nombres ineludibles de la escena local que Rada mencionó como parte del recambio que admira.
  • Conociendo Rusia, otra de las bandas que sumó a su listado de favoritos contemporáneos.
  • Nafta y Catriel, artistas con los que mantenía un vínculo afectivo cuando iba a Montevideo.
  • Ricardo Mollo y El Plan de la Mariposa, músicos con los que construyó lazos cercanos en sus visitas a la capital uruguaya.

Lo más interesante, y acá me detengo porque creo que vale la pena, es que Rada no estaba haciendo un favor ni un gesto marketinero al mencionar a todos esos pibes. Lo dijo con una convicción que se le notaba en la forma de nombrar: "Hay un montón de pibes nuevos que son maravillosos, a los cuales quiero mucho", soltó, y uno leía entre líneas que él, que había sido pionero del candombe y del beat uruguayo desde los años sesenta, no se sentía amenazado por la nueva camada sino alimentado por ella. Esa es una postura que vale la pena destacar, porque en el mundo de la música muchas veces los veteranos se encierran en la queja de que todo tiempo pasado fue mejor, y Rada fue exactamente al revés.

Una advertencia que sigue sonando vigente

“Que se diviertan, pero que se acuerden que no pueden quedarse en ese lugar, que después de esto tiene que venir otra cosa, si no la gente no les cree.”Rubén Rada

Esa frase me parece la herencia más lúcida que nos dejó, y la quiero compartir con ustedes porque me parece que no va dirigida solamente a los músicos jóvenes sino a cualquiera de nosotros que esté empezando algo en la vida. Rada, que era un tipo que se había reinventado mil veces a lo largo de décadas, sabía de qué hablaba cuando pedía evolución constante. El propio contó como ejemplo que había grabado una canción con un artista de rap que acumuló quince millones de reproducciones, y que cuando les mostró el resultado a sus nietos ellos le dijeron, con esa crueldad amorosa que tienen los más chicos, que recién ahí "se había ido para arriba". La anécdota es jugosa y revela algo importante: Rada estaba dispuesto a dejarse llevar por los nuevos lenguajes, a meterse en el rap, a entender que la masividad hoy se mide de otra manera.

También me quedo pensando en algo que él dijo con una franqueza que me conmovió, y que tiene que ver con el reconocimiento que tuvo a lo largo de toda su carrera. "Me conocen todos los músicos del mundo, pero no el público", reconoció en una de sus últimas entrevistas, describiendo su lugar en la escena como el de alguien más admirado por sus colegas que por las grandes masas. Hay algo muy humano en esa confesión, algo que muchos artistas sienten y pocos se animan a decir en voz alta: la sensación de que tu trabajo es valorado por quienes entienden, mientras el público masivo te mira desde lejos. Rada lo dijo sin rencor, lo dijo casi como quien acepta una realidad y la integra, y eso, viniendo de alguien con su trayectoria, es una lección de madurez que vale la pena resaltar.

Lo que me llevo de todo esto, en primera persona

Te confieso que mientras escribía esta nota me invadió una sensación rara, de esas que no suelo tener cuando me toca despedir a un artista. Rubén Rada no fue un músico de gira permanente por la Argentina ni un nombre omnipresente en nuestras radios, pero sí fue una de esas figuras que cruzan fronteras sin pedir permiso, y sus palabras sobre los jóvenes quedaron flotando en el aire con una vigencia que pocos textos periodísticos podrían igualar. Cada vez que un pibe sube a un escenario y se pregunta si lo que está haciendo vale la pena, me parece que la respuesta más honesta que tenemos a mano es la que dejó él: divertirse, sí, pero sabiendo que después de cada paso tiene que venir el próximo, porque si uno se queda quieto la gente deja de creerle. Es una advertencia, sí, pero también es una invitación a vivir la música como algo en movimiento permanente, que es, mirándolo bien, la forma en que Rada vivió toda su vida.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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