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Jueves, 22 de octubre de 2026
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Robots repartidores bajo la lupa: los acusan de espiar caras y cuerpos en la calle

Coco Robotics y Serve Robotics enfrentan demandas en Illinois por capturar datos biométricos sin consentimiento. Las dos compañías niegan haber usado esa información para identificar personas.

Por Bárbara TolabaFrontera · · hace 2 h
Robots repartidores bajo la lupa: los acusan de espiar caras y cuerpos en la calle

Esta mañana, en el condado de Cook, dos empresas que manejan robots repartidores de comida quedaron en el ojo de la Justicia. La movida es concreta: les iniciaron acciones legales por juntar datos biométricos de clientes y transeúntes sin pedir permiso. Chicago se convirtió en el campo de batalla.

Las demandas apuntan a Coco Robotics y Serve Robotics. El eje de las acusaciones es directo: los sensores y cámaras que llevan los robots registran rostros, manos y cuerpos de personas que retiran pedidos o que simplemente pasan al lado mientras el aparato circula por la vereda.

Qué respondió cada empresa

Serve Robotics no esquivó el tema. Reconoció que sus robots usan cámaras y sensores, pero aclaró que el objetivo es que los dispositivos se muevan seguros por la vereda. La compañía sostuvo que el equipamiento no está pensado para reconocer gente ni armar perfiles biométricos y avisó que va a defenderse en el juzgado.

Coco Robotics fue más allá. Negó haber juntado datos biométricos en Chicago. Carl Hansen, el responsable de Relaciones Gubernamentales, dijo que la demanda lee mal la tecnología que usan. Aclaró que nunca usaron LiDAR en esa ciudad y que toda la información que juntan respeta la ley local.

  • Comparten datos anónimos de navegación para mejorar la seguridad en las veredas.
  • Envían información en tiempo real sobre obstáculos a BlindSquare, una app de navegación para personas ciegas o con baja visión.
  • No comparten videos del inicio ni del final de los recorridos de los robots.

Los robots de reparto son aparatos autónomos que llevan pedidos desde restaurantes hasta la puerta del cliente. Van a velocidad de peatón, entre cinco y ocho kilómetros por hora, y tienen un compartimiento cerrado para cuidar la comida. Eso les permite entrar a zonas donde un auto no llega, como campus universitarios o complejos residenciales.

El caso abre un interrogante que va más allá de Chicago: hasta dónde puede llegar la cámara de un robot que camina entre nosotros. En Illinois la ley de privacidad biométrica es de las más duras del país, y este juicio puede terminar de marcar la línea.

La pregunta queda flotando: ¿qué controles reales tiene la ciudad sobre los datos que captan estos dispositivos cada vez que alguien les cruza en la vereda? El organismo de tránsito local todavía no respondió el pedido de información que le mandamos para esta nota.

BT

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