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Ridley Scott y la película que se le adelantó por un cuarto de siglo: la historia de un fracaso que el tiempo volvió culto

El director británico revisita "Legend", el filme de hadas y oscuridad que protagonizó Tom Cruise en 1985, y reconoce que el público masivo para ese tipo de aventuras todavía no existía. Cuatro décadas después, la cinta se consagra como pieza de culto mientras el género fantástico domina la pantalla grande.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · 27 de agosto de 2026 · hace 53 min

Quien tuvo un espadazo de malo y se quedó con el gusto a poco, bien sabe lo que es masticar la derrota en silencio: años después, cuando por fin le dan la razón, ya nada tiene el mismo sabor. Algo de eso anda rondando la historia de Ridley Scott con "Legend", la película de fantasía que el director británico llevó a los cines en 1985 con Tom Cruise como protagonista y que, contra todos los pronósticos, terminó tropezando en la taquilla cuando la crítica ya le había dado la espalda y el público todavía no estaba listo para recibirla. La recaudación fue magra: apenas veintitrés millones y medio de dólares, muy por debajo de un presupuesto que la producción entre veinticinco y treinta millones. Una herida abierta que, según la mirada del propio Scott, no fue un juicio sobre la calidad del filme sino un error de calendario. Hoy, cuando soplan los vientos del streaming y las sagas fantásticas copan las marquesinas, esa misma herida se ha convertido en una suerte de medalla: la de haber sido, probablemente, una película adelantada a su tiempo.

Uncuento de hadas que nació en el momento equivocado

Para entender por qué "Legend" se extravió en su propio estreno conviene repasar primero de qué iba la apuesta, porque ahí está la clave del desencuentro. Scott llegaba precedido por dos obras que habían redefinido la ciencia ficción contemporánea: "Alien", el terror en el espacio de 1979, y "Blade Runner", la distopía noir de 1982. Con ese currículum bajo el brazo, el director se atrevió con un cambio de registro radical: un cuento de hadas oscuro en el que Jack, un joven leñador de pura cepa, debía enfrentarse al Señor de las Tinieblas para salvar a los últimos unicornios y a la princesa de la que se había enamorado. Del lado delenc era un fairytale para adultos, con una estética que se codeaba con los hermanos Grimm más que con Disney y con un villano de presencia imponente: el Darkness interpretado por Tim Curry, una creación de maquillaje y postureo que muchos recuerdan todavía con un escalofrío. La elección de Tom Cruise como héroe tampoco fue casual: el actor estaba en pleno ascenso, construyendo la carrera que lo convertiría en una de las mayores figuras de Hollywood, y su nombre aparecía en los afiches como garantía de público joven. Sin embargo, ninguna de esas piezas encajó como se esperaba.

La lectura de Scott: un público que todavía no existía

Las críticas fueron frías, la acumulación de retrasos antes de llegar a las salas erosionó la expectativas y, cuando por fin desembarcó en las salas, el resultado económico no alcanzó siquiera para cubrir la inversión. Tom Cruise, que por entonces empezaba a calibrar su destino estelar, tomó una decisión drástica: no volvería a protagonizar un filme de fantasía en mucho tiempo. Ridley Scott, en cambio, jamás asumió el fracaso como una sentencia definitiva. En una entrevista con The Guardian, el director ofreció su propia lectura del episodio, y lo hizo con la franqueza que lo caracteriza: "La gente decía que Legend no funcionaba. Pero yo creo que sí. Es hermosa y espectacular. Simplemente la hice veinticinco años antes de tiempo. Hoy en día, todas estas películas que se promocionan bajo el nombre de El Señor de los Anillos y Harry Potter son como Legend. Hacía tiempo que les había dado la espalda y pensé: maldita sea, debería haberla hecho ahora". Una autocrítica disfrazada de reivindicación, o a la inversa: la confesión de un artesano que vio cómo el mercado le llevaba la contraria durante dos décadas hasta darle, finalmente, la razón.

  • Taquilla inicial magra: recaudó alrededor de veintitrés millones y medio de dólares frente a un presupuesto estimado de entre veinticinco y treinta millones.
  • Crítica adversa: las reseñas de la época fueron mayormente negativas y la película fue percibida como una rareza estética sin público claro.
  • Publicidad insuficiente: las campañas de marketing fueron limitadas y la superproducción no logró construir una base de fans antes del estreno.
  • Formato de estreno tardío: el filme sufrió demoras y modificaciones que afectaron su lanzamiento en Estados Unidos.
  • Decisión de Cruise: tras esta experiencia, el actor evitó protagonizar nuevas películas de fantasía durante años.
  • Revisión posterior: con el tiempo, la imaginación visual de Scott, el tono sombrío y la actuación de Tim Curry le granjearon un estatus de culto que nunca tuvo en su estreno.

El tiempo, que todo lo ordena, le terminó dando a Scott un respaldo que la industria del espectáculo le había negado en su momento. Las grandes sagas fantásticas de los años dos mil demostraron que el público respondía de manera masiva a universos con criaturas mágicas, héroes jóvenes y aventuras de escala épica; exactamente el territorio que "Legend" había explorado mucho antes, aunque con una estética de cuento oscuro que en su estreno resultó difícil de clasificar y, por qué no decirlo, incómoda para un mercado todavía acostumbrado a tipo de propuesta. Hoy la película circula como obra de culto entre los aficionados al género, reverenciada por una estética que fusiona mitología, romance y terror con una delicadeza visual que pocos films del período consiguieron igualar. Yo, que la vi ya adulto y con la mochila del arrepentimiento ajeno cargada a cuestas, no puedo dejar de pensar que Scott tenía razón: hay estrenos que llegan tarde al mundo, no porque el mundo sea lento, sino porque todavía no aprendió a mirarlos como se merecen.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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