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Ridley Scott vuelve a meter mano en la saga Alien y deja en pausa a Romulus 2

El director británico confirmó que está reescribiendo el guion de una nueva entrega de la franquicia que él mismo fundó en 1979. La decisión desplaza el proyecto que iba a continuar la historia de Alien: Romulus y apuesta por retomar al androide David, el personaje que interpretó Michael Fassbender en Covenant. Lo que se sabe hasta ahora, y las preguntas que quedan abiertas.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · 31 de agosto de 2026 · hace 1 h

Dicen que el que se fue sin que lo echen vuelve cuando quiere, y en el mundo del cine las vueltas de tuerca suelen aparecer justo cuando uno menos las espera. Eso es lo que acaba de ocurrir con la saga Alien, una de las franquicias más longevas y revoltosas de la historia del género de ciencia ficción, que desde hace décadas se mueve entre el espanto, la filosofía barata y la interna de Hollywood como si fueran una misma cosa. Ahora, el que tomó la lapicera otra vez es ni más ni menos que el director original, el que firmó aquella película de 1979 que cambió para siempre la forma de entender el monstruo en una nave: Ridley Scott, el hombre que le dio vida a la criatura de la mandíbula brillante y al universo industrial de Weyland-Yutani.

En una entrevista con el medio francés AlloCiné, Scott confirmó lo que muchos sospechaban y pocos se animaban a decir en voz alta: está reescribiendo el guion de una nueva entrega de Alien y volvió a involucrarse de lleno en el proyecto, como en sus mejores años de faena creativa. La declaración, lejos de ser una formalidad, trae aparejado un movimiento fuerte dentro de la franquicia, porque implica dejar en suspenso una continuación directa que ya estaba encaminada.

“Estoy reescribiendo la nueva película de Alien. De hecho, de repente vuelvo a estar involucrado. La que salió el año pasado fue... bueno, está bien. Creo que necesita algo de ayuda, así que estoy de vuelta.”Ridley Scott, en diálogo con AlloCiné

Qué cambia con el regreso de Scott

  • Alien: Romulus 2, que iba a ser dirigida por Rodo Sayagues, queda por ahora fuera del camino previsto.
  • Scott apuesta a retomar el hilo narrativo de Alien: Covenant (2017).
  • El foco vuelve a estar en David, el androide interpretado por Michael Fassbender.
  • El director desplazó al equipo creativo que iba a continuar la historia de Romulus.

Lo más jugoso de la entrevista no es solo el anuncio en sí, sino la justificación que Scott ofreció para explicar por qué volvió a sentarse frente a la computadora con el guion abierto. Sus palabras, medidas y con ese tono distante que lo caracteriza cuando habla de sus propias criaturas, dejaron entrever que no terminó conforme con lo que vio en la pantalla grande el año pasado. La película de 2024, Alien: Romulus, fue recibida con buenas críticas y un entusiasmo considerable por parte del público, pero al parecer no alcanzó para sostener la dirección creativa que la franquicia venía tomando sin su mano firme.

El plan que Scott tiene en la cabeza, según contó en la misma charla, es claro: volver sobre los pasos de Prometheus y Alien: Covenant, dos películas que él dirigió en 2012 y 2017 respectivamente y que conformaron una suerte de precuela filosófica de la saga original. Lo que dejó inconcluso en Covenant fue, precisamente, el arco del androide David, un personaje que se fue oscureciendo entrega tras entrega hasta convertirse en una de las figuras más inquietantes del universo Alien. Para Scott, ese personaje todavía tiene mucho para dar, y la prueba está en la referencia cultural con la que lo definió en la entrevista.

“Ya tengo una idea para la próxima Alien. Hicimos Prometheus y luego Alien: Covenant. Así que voy a retomar la historia donde la dejamos en Alien: Covenant. El personaje de Michael Fassbender, básicamente, se cree ahora que es Ozymandias.”Ridley Scott, en diálogo con AlloCiné

La referencia a Ozymandias, el famoso poema de Percy Bysshe Shelley sobre una estatua derribada por el paso del tiempo, no es casual ni decorativa. Scott está dibujando a David como un ser que se cree un dios, que cree haber sobrevivido a todo y a todos y que puede reiniciar la creación a su antojo, aunque el universo entero se le esté desmoronando entre las manos como la cara tallada en piedra del poema. Es una declaración de intenciones fuerte, que vuelve a poner a la saga en el terreno de las preguntas grandes: el origen de la vida, el lugar del ser humano en el cosmos y la soberbia de quienes creen que pueden jugar a ser creadores sin pagar las consecuencias.

Hay un detalle que no pasa desapercibido y que a mí, como espectadora habitual de esta saga desde los tiempos del videoclub, me llama particularmente la atención: cuando Alien: Romulus se estrenó en 2024, Scott no tuvo reparos en felicitar públicamente a Fede Álvarez, el director de esa entrega, con palabras elogiosas. Pocos meses después, su postura parece haber cambiado lo suficiente como para volver a tomar el timón él mismo y correr de escena al equipo que iba a continuar esa línea. Es una de esas piruetas que solo Hollywood puede fabricar, donde un elogio público y un desplazamiento creativo conviven en la misma temporada sin que nadie se sonroje demasiado.

Mientras tanto, las preguntas se acumulan. ¿Qué lugar ocuparán los personajes de Romulus dentro del universo que Scott pretende reconstruir? ¿La nueva película será una continuación directa de Covenant o abrirá una puerta que conecte ambos relatos? ¿Volverá Michael Fassbender a ponerse la piel sintética de David, o Scott imaginará a otro actor para sostener un personaje que ya cargó sobre sus espaldas durante casi una década? Por ahora, son todas preguntas sin respuesta confirmada, pero el solo hecho de que el director original haya vuelto a tomar la lapicera ya marca un antes y un después en la historia reciente de una franquicia que, a sus más de cuarenta años, sigue dando que hablar.

Una saga que no se cansa de reinventarse

La franquicia Alien lleva más de cuatro décadas generando secuelas, precuelas, derivados y reinterpretaciones con resultados de lo más variados, desde obras maestras del terror hasta títulos que el público prefiere olvidar. Lo que tiene de particular esta saga, y lo que la distingue de otros monstruos cinematográficos, es que cada generación de cineastas parece necesitar volver sobre ella para medir sus propias obsesiones. Scott la fundó en 1979 con una mezcla de horror industrial y existencialismo de pasillo. James Cameron la convirtió en acción pura en 1986. Y Scott volvió a tomarla en 2012 con Prometheus para preguntar, otra vez, de dónde vinimos y a dónde vamos.

Ahora, con casi noventa años encima, el director británico parece empeñado en cerrar el círculo que él mismo abrió hace casi medio siglo. Si lo logrará o no, es algo que solo el tiempo y la pantalla grande dirán. Por lo pronto, lo que queda claro es que la saga sigue muy viva, muy discutida y muy lejos de pronunciar su última palabra. Y eso, para los que crecimos viendo estas películas en el living de casa con la luz apagada y el volumen al mango, es una noticia que se celebra.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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