Migrar hacia el trabajo por cuenta propia deterioró el poder adquisitivo en más de un cuarto
Un informe privado sobre datos del INDEC entre 2023 y 2025 mostró que la pérdida fue de 27,8% frente a la alternativa de permanecer en un puesto asalariado formal, mientras que el camino inverso mejoró los ingresos reales.
Salir de un puesto asalariado en el sector privado registrado y pasar al trabajo por cuenta propia redujo los ingresos reales de los trabajadores argentinos un 27,8% en el período 2023-2025, de acuerdo con un informe de C-P Consultora elaborado sobre ocho paneles de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC. La magnitud del retroceso superó con amplitud al registrado cuando la transición se hizo hacia un empleo asalariado informal, caso en el que la pérdida de capacidad de compra alcanzó el 13,9%.
El recorrido inverso, en cambio, estuvo asociado con mejoras salariales. Quienes dejaron el cuentapropismo para acceder a un empleo privado registrado vieron incrementados sus ingresos reales un 34,3% en promedio, mientras que los asalariados no registrados que lograron formalizarse obtuvieron un alza de 31,6%, según el mismo relevamiento.
Resultados según trayectoria laboral
- Desde empleo privado registrado hacia trabajo por cuenta propia: -27,8% de ingreso real.
- Desde empleo privado registrado hacia asalariado no registrado: -13,9%.
- Desde empleo privado registrado hacia sector público: -5,4%.
- Desde trabajo por cuenta propia hacia empleo privado registrado: +34,3%.
- Desde asalariado no registrado hacia empleo privado registrado: +31,6%.
- Permanencia en empleo privado registrado: +2%.
El cuadro muestra que las tres salidas desde el empleo asalariado privado formal arrojaron retrocesos en el poder adquisitivo, mientras que los ingresos tendieron a mejorar cuando la trayectoria fue hacia ese tipo de puestos. En paralelo, el paso al trabajo por cuenta propia tuvo resultado negativo para todas las categorías asalariadas analizadas, incluidos los empleados del sector público.
El informe de la consultora siguió a personas de entre 18 y 65 años y comparó su ocupación principal con la remuneración mensual obtenida en cada período, de modo que los porcentajes expresan variaciones promedio del ingreso real, es decir, descontado el efecto de la inflación. La comparación con la campaña previa y con Bolivia, donde rige otra dinámica de mercado laboral, no fue incluida en el material de base.
