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Martes, 20 de octubre de 2026
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Manganiello y el Batman que soñó Affleck: crónicas de una Gotham que nunca existió

El actor cuenta en sus memorias cómo iba a ser la película de Batman que Ben Affleck quería escribir, dirigir y protagonizar: un thriller de superhéroes con Deathstroke, la muerte de Gordon y un clímax calcado del videojuego.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 1 h
Manganiello y el Batman que soñó Affleck: crónicas de una Gotham que nunca existió

Dice el refrán que lo que el río suena, aguas trae, y aunque a veces el río se seca antes de llegar al mar, lo que trae el agua queda en el recuerdo de los márgenes. Algo así me pasa a mí con esta historia que les voy a contar hoy, porque se trata de una película que nunca se filmó, pero que igual dejó su huella en la imaginación de un montón de gente, incluida la mía, y ahora por fin podemos asomarnos a ese cauce seco gracias a las memorias de Joe Manganiello.

Un Batman que iba a ser un thriller a la David Fincher

En Bloodlines: A Memoir, el libro que el actor acaba de publicar, Manganiello se sienta a contar por primera vez los detalles jugosos de la película de Batman que Ben Affleck tenía en la cabeza allá por el final de la era previa a la refundación del universo DC, cuando Warner todavía apostaba por una línea propia y no por el nuevo ecosistema de James Gunn y Peter Safran. Y lo que Affleck imaginaba no era una aventura palomitera ni un blockbuster de manual: era, según sus propias palabras, una versión de superhéroes de The Game, el thriller psicológico que David Fincher rodó en 1997 con Michael Douglas.

La idea de fondo, y esto es lo que más me enganchó a mí cuando lo leí, era llevar la caza del hombre al terreno de los justicieros enmascarados. Slade Wilson, el mercenario conocido como Deathstroke, estaba convencido de que Batman había matado a su hijo, y dedicaba toda su energía a perseguir a Bruce Wayne por las entrañas de Gotham. En esa cacería, Deathstroke lograba colarse en la Baticueva, tomarse como rehén al querido Alfred Pennyworth y, lo más tremendo de todo, terminar con la vida del comisionado Jim Gordon, un personaje central de la mitología del Caballero Oscuro.

Manganiello había sido elegido para ponerse en la piel de Slade Wilson, y fue él mismo quien recibió de Affleck la descripción de cómo se iba a desarrollar la historia. El actor cuenta en sus memorias que Affleck le confirmó cada uno de estos puntos y que el plan era que él escribiera el guion, lo dirigiera y, además, se calzara la capucha del Caballero Oscuro. Una triple apuesta ambiciosa, sin dudas.

“Yo estaba fascinado con la dirección que Ben quería darle a esa película. Era oscura, era personal, y tenía una energía muy distinta a lo que se estaba haciendo.”Joe Manganiello, en Bloodlines: A Memoir

Batgirl, un tren elevado y la sombra de Arkham Origins

Pero la cosa no terminaba ahí. El guion que Affleck tenía entre manos también reservaba lugar para una nueva Batgirl, una incorporación que en aquel momento se especulaba mucho con que podía ser Barbara Gordon, y que se sumaba al Caballero Oscuro paraplantar cara a Deathstroke en una pelea larguísima, llevadera y asfixiante, que dejaba a ambos contendientes al borde de la muerte antes de escapar subidos a un tren elevado de Gotham.

Y si hay un momento de la película soñada que a mí, particularmente, me hubiera gustado ver realizado, es el clímax que Manganiello describe con bastante detalle: un mano a mano entre Batman y Deathstroke por las calles de la ciudad, una secuencia que Affleck le confirmó que iba a tomar como referencia directa la cinemática de apertura de Batman: Arkham Origins, el videojuego de 2013 que tuvo a Tim Miller en la dirección de esa escena puntual.

Imagínense eso materializado: Gotham en penumbras, la silueta del murciélago cruzando callejones mientras Deathstroke le sigue los pasos con esa crueldad metódica que tiene el personaje, todo coreografiado con la plasticidad y la violencia estilizada del opening de Arkham Origins. Es una pena grande que esa secuencia exista solo en el papel y en la imaginación de quienes leímos el libro, les soy sincero.

Lo que pasó después: Gunn, Pattinson y el Batman que sí llegó

El proyecto, como sabemos, fue cancelado. Warner fue dando tumbos con su universo extendido de DC, Affleck terminó colgando la capa, y el personaje de Deathstroke se reencauzó hacia otras producciones. En 2022 pudimos ver The Batman con Robert Pattinson como protagonista y Matt Reeves en la dirección, una película que rearmó al Caballero Oscuro desde cero con un tono detectivesco y noir muy marcado.

Mientras tanto, el futuro del personaje dentro del nuevo DC Studios que conducen James Gunn y Peter Safran incluye por un lado The Brave and the Bold, centrada en el Batman de Damian Wayne, y por otro The Batman Part II, la secuela del film de Pattinson que ya tiene fecha tentativa de estreno. Son dos rutas distintas, dos versiones del mito, y ninguna de las dos se parece demasiado a la que Affleck había soñado en voz alta y que Manganiello recuperó ahora en sus memorias.

Porque a veces, como dice la copla popular, más vale lo que se soñó que lo que se vivió, aunque soñar, en este oficio de contar historias, también sea una forma de hacerlas existir.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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