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Viernes, 16 de octubre de 2026
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"Los demonios", de Ken Russell, vuelve a las salas en su versión más verdadera: la que el director soñó y nunca pudo mostrar

Tras más de medio siglo de cortes, la película protagonizada por Vanessa Redgrave y Oliver Reed regresa al circuito comercial con los 114 minutos que Russell armó en 2004, restaurada en 4K y con el respaldo del crítico Mark Kermode, que durante años siguió el rastro de un misterioso rollo catalogado como "C Cut 89".

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 2 d
"Los demonios", de Ken Russell, vuelve a las salas en su versión más verdadera: la que el director soñó y nunca pudo mostrar

Dicen los mayores que hay cosas que, cuanto más se esconden, más fuerte vuelven. Y si hay una historia que parece hecha a medida de esa sentencia, es la de "Los demonios" ("The Devils", 1971), la película de Ken Russell que durante más de cinco décadas fue mutilada por las autoridades de clasificación cinematográfica de Reino Unido y Estados Unidos, y que ahora, desde el 16 de octubre, vuelve a las salas españolas en la versión completa de 114 minutos que el propio director consideró definitiva en 2004, restaurada en 4K. Les confieso que, como a tantos que crecimos escuchando de esta película más como leyenda prohibida que como filme visto, la noticia me encontró con una mezcla de expectativa y de esa pequeña rebeldía que uno se permite cuando el arte se empeña en mostrarse tal cual es.

De Loudun a la hoguera: el caso real que encendió la película

Para entender por qué "Los demonios" resulta tan incómoda como fascinante, hay que retroceder a mediados del siglo XVII, cuando en el convento de las ursulinas de Loudun, en Francia, varias monjas denunciaron estar poseídas por el demonio y señalaron como responsable al sacerdote Urbain Grandier, a quien acusaron de haber invocado espíritus malignos. Grandier fue juzgado por brujería y terminó condenado a morir en la hoguera. Décadas después, Aldous Huxley —el autor de "Un mundo feliz"— se obsesionó con el caso y lo llevó a la novela "Los demonios de Loudun" ("The Devils of Loudun", 1952), que Russell convirtió en un guion donde la pose colectiva y la caza de herejes dejaban de ser un asunto de fe para volverse, como él mismo reconoció, una película sobre el poder.

El punto de partida, entonces, no es un invento de un director provocador: es un episodio documentado, donde lo sobrenatural y lo político se mezclan hasta resultar inseparables. Esa zona gris es la que a Russell siempre le interesó filmar, y también la que las autoridades británicas y norteamericanas decidieron que el público no estaba en condiciones de ver.

La larga búsqueda de 89 segundos que cambiaron todo

Durante décadas circularon dos versiones recortadas: la copia británica, de 111 minutos, y la estadounidense, de 108, ambas con escenas eliminadas para conseguir los permisos de distribución. Russell y su editor Michael Bradsell consideraban centrales a esas piezas faltantes: no eran simples añadidos de mal gusto, sino el corazón temático de la obra. El crítico cinematográfico Mark Kermode, que había conocido personalmente al director y se había propuesto reconstruir la versión íntegra, terminó el trabajo que el propio Russell había dejado inconcluso.

La pista decisiva apareció en los archivos de la filial británica de Warner Bros., con ayuda de archivistas independientes: un rollo catalogado como "C Cut 89", los 89 segundos exactos que la Agencia Británica de Clasificación de Películas había retirado oficialmente del filme. Con ese material, Russell pudo armar la copia definitiva de 114 minutos que se proyectó una sola vez, en el BFI Southbank de Londres. Kermode lo contó con una frase que define bien lo que estaba en juego: "Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película".

Más allá de los cortes: prohibiciones, calificaciones y un Vaticano en contra

La historia de "Los demonios" no se agota en las escenas que le sacaron: la película también fue directamente prohibida. En los años setenta, 17 municipios de Gran Bretaña la vetaron y, donde se exhibió, lo hizo con calificación X, es decir, no apta para menores de 18 años. Finlandia la mantuvo prohibida hasta noviembre de 2001. El Vaticano, mientras tanto, condenó el film y solicitó que se suspendieran sus proyecciones en el marco del Festival de Cine de Venecia.

Russell, fallecido en 2011, describió a "Los demonios" como su única película política: "Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado", dijo. Vista hoy, esa definición ayuda a entender por qué la película incomodaba tanto: no se trataba solamente de imágenes explícitas —que las hay, y muy potentes, con Vanessa Redgrave como la priora Jeanne des Anges y Oliver Reed como el atribulado Grandier—, sino de lo que esas imágenes mostraban de la mecánica del poder cuando decide quién está loco y quién es peligroso.

Una oportunidad para verla, por fin, como Russell quiso

El estreno español llega con la versión restaurada en 4K y la promesa, nada exagerada, de mostrar por primera vez en salas la película que el director siempre soñó. Quienes la descubramos ahora vamos a encontrarnos con una obra áspera, barroca, a ratos incómoda, pero también lúcida sobre cómo la institución puede convertir el sufrimiento en espectáculo y el discurso moral en herramienta de control. Después de más de cincuenta años de versiones incompletas, "Los demonios" vuelve por fin completa, y lo hace, como suele pasar con las películas malditas, justo cuando el mundo que las censuró ya casi no existe.

Voy a serles sincera: encarar esta nota me dejó una sensación particular, mezcla de alivio y de respeto. Alivio, porque por fin una obra pueda verse como su creador la pensó. Y respeto, porque detrás de cada minuto restituido hay décadas de pacientes investigations como el del film en archivos y la pelea de un director que, aún hoy, sigue incomodando a quienes prefieren el arte domesticado. Si tienen la posibilidad de acercarse a una sala, háganlo: hay películas que se cuentan mejor cuando se las puede ver enteras.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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