Los cien de Mirtha: Córdoba se anota con una idea grande y el Kempes suena con fuerza
Después de dieciocho días de internación y un regreso a casa que emociona a su familia, la conductora cumpliría un nuevo cumpleaños rodeada de su público. Un gobernador lanzó la propuesta en vivo y la posibilidad empezó a rodar.
A quien Dios le da un siglo, le da también un lugar para festejarlo, dice el cantar popular, y parece que Córdoba tomó nota al pie de la letra. Mirtha Legrand, esa mujer que lleva casi noventa y nueve años poniendo la mesa del domingo frente a la pantalla grande de los argentinos, recibió el alta médica el seis de octubre después de dieciocho días de internación en el Sanatorio Mater Dei por una neumopatía, y desde entonces se repone en su casa con la energía de siempre, como confirmó su nieta Juana Viale al frente del ciclo que conduce en su lugar.
Una propuesta que nació al pasar y quedó dando vueltas
El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, estaba como invitado en ese programa cuando se permitió tirar una de esas ideas que parecen de sobremesa pero terminan volando alto. Entre risas y con ese tono campechano que lo caracteriza, dijo que los cien años de Mirtha habría que hacerlos en el estadio Mario Alberto Kempes, ese coloso de cemento que vio coronar a Maradona en el Mundial del setenta y ocho y que sigue siendo uno de los recintos más grandes del país. La frase llevaba un agregado elocuente, casi un guiño empresarial: uno busca inversiones y está todo el año, deslizó el mandatario, como diciendo que la provincia tiene con qué bancar un evento de esa magnitud y que la oportunidad económica también cuenta, porque mover una ciudad entera por un aniversario no es cosa de dos pesos.
Viale, que viene sosteniendo la mesa con una solvencia que dejó de ser promesa para convertirse en realidad, recibió la propuesta con entusiasmo y se acordó de algo que su abuela repite cada vez que la sale a relucir: Mirtha siente por Córdoba una devoción especial, esa relación de años que la conductora supo cultivar visita tras visita, reportaje tras reportaje, retorno tras retorno. Y uno entiende por qué: hay ciudades que Mirtha trata como propias y Córdoba es una de ellas, con su público fiel que la espera en cada gira como si fuese la primera vez que la ven.
Por qué la idea no es tan descabellada como parece
Lo que Llaryora puso en circulación no es un capricho: es la lectura de un símbolo. Mirtha Legrand cumple cien años el veintitrés de febrero, y el país entero va a estar mirando cómo se celebra esa cifra redonda, porque redonda no es solo la edad sino la leyenda acumulada durante décadas de almuerzos, cenas, declaraciones, peleas y reconciliaciones llevadas al living de cada casa. Un festejo en el Kempes sería, además de un cumpleaños, una manera de correr la frontera del espectáculo: salir del canal, salir del teatro, salir del hotel cinco estrellas y plantarse en un escenario pensado para multitudes deportivas, con espacio de sobra para miles de personas que quieran ser parte de ese momento histórico. El hospitalizado reciente, además, le da a la celebración un plus emotivo que ningún guionista hubiera guionado mejor, porque festejar los cien saliendo de un susto grande tiene ese gusto particular de las cosas que casi no llegan a ser.
- La fecha clave es el veintitrés de febrero, cuando Mirtha cumpla efectivamente cien años.
- El escenario propuesto es el estadio Mario Alberto Kempes, en la ciudad de Córdoba, con capacidad para decenas de miles de personas.
- La salud de la conductora viene mejorando de manera sostenida desde el alta del seis de octubre.
- El antecedente más cercano es la internación de dieciocho días por una neumopatía, con un breve alta a mediados de septiembre antes del reingreso.
- En abril ya había tenido un cuadro gripal con bronquitis que la sacó de su agenda por varios días.
Si la propuesta pasa del comentario televisivo a la organización concreta, estaríamos ante uno de los cumpleaños más multitudinarios de la historia del espectáculo argentino, y eso no es una frase hecha: es una verdad a voces, porque son muy pocos los artistas en el mundo que pueden soñar con un estadio colmado para festejar su siglo de vida. Yo, que la vì llegar a la tele chica cuando todavía era en blanco y negro y la escucho cada vez que puedo, confieso que la imagen de Mirtha entrando a una cancha llena, con la luz de las tribunas y el murmullo de un público enorme que la quiere desde antes que muchos de nosotros naciéramos, me mueve algo adentro que cuesta explicar con palabras. Y si Córdoba se anima a hacerla realidad, le va a quedar un recuerdo que no se borra más, aunque pasen otros cien años.
