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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Llega a Prime Video una comedia romántica que se cocina entre probetas y sentimientos

La adaptación de la novela de Ali Hazelwood propone un pacto entre una estudiante de posgrado y un profesor que esconde más de lo que muestra la química del laboratorio.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 21 d
Llega a Prime Video una comedia romántica que se cocina entre probetas y sentimientos

Dicen que del dicho al hecho hay mucho trecho, y que las promesas se las lleva el viento, pero en Hollywood hace rato aprendieron que los pactos entre dos personajes que fingen algo terminan pagando muy bien en la pantalla. Por eso no sorprende que la plataforma Prime Video haya sumado a su catálogo La hipótesis del amor, una comedia romántica estadounidense de 2026 dirigida por Claire Scanlon, con guion de Sarah Rothschild y basada en la novela que escribió Ali Hazelwood, donde una estudiante de posgrado y un profesor universitario sellan un acuerdo que parece sencillo y se vuelve, como era de esperarse, bastante más complicado.

Antes que nada, vale la pena entender de qué va la ceremonia: el cine romántico suele recurrir al truco del noviazgo fingido para juntar a dos personas que, por carácter o por conveniencia, no se animarían a acercarse. La gracia del asunto no está en ver a los protagonistas besándose bajo la lluvia, sino en observar cómo se van involucrando en su propia mentira hasta que descubren que, sin querer, dejaron de actuar. Eso es lo que propone esta película de 110 minutos, ambientada en una universidad donde los papers y las becas se cruzan con los amores no declarados.

Una estudiante, un profesor y un acuerdo con fecha de vencimiento

Lili Reinhart se pone en la piel de Olive Smith, una joven dedicada a sus estudios que atraviesa la etapa de posgrado con una mezcla de dedicación y de cautela afectiva. Olive perdió a su madre durante la adolescencia y encontró en la amistad de Anh, su compañera de carrera, un sostén cotidiano que reemplaza de algún modo el lugar que dejó vacío esa ausencia. Cuando Anh empieza a mostrar interés romántico por un compañero llamado Jeremy, Olive decide intervenir para ayudarla.

Para empujar a su amiga, a Olive se le ocurre la idea más estrambótica: hacer creer que ella misma está enamorada de Adam Carlsen, el profesor de la cátedra. Adam, interpretado por Bateman, carga con la fama de ser un docente distante, severo y difícil de tratar, y justamente por eso se vuelve una pieza clave en el plan: aparecer del brazo de alguien tan poco accesible resulta convincente para el entorno universitario.

El personaje de Bateman, sin embargo, tiene una razón propia para sumarse al pacto. Adam necesita simular una relación sentimental para conseguir una beca que le permita sostener su línea de investigación, y el acuerdo con Olive aparece como una solución práctica para ambos. Esa coincidencia de necesidades es la mecha que enciende la película.

  • Lili Reinhart interpreta a Olive Smith, la estudiante de posgrado que idea el plan.
  • Tom Bateman es Adam Carlsen, el profesor que acepta el acuerdo por una cuestión de financiamiento.
  • Rachel Marsh y Nicholas Duvernay encarnan a Anh y Jeremy, los amigos en torno a los cuales gira la excusa inicial.
  • Jaboukie Young-White y Arty Froushan completan el reparto con roles secundarios que arman el entorno de la facultad.

En el desarrollo del relato, la amistad funciona como motor y a la vez como límite. Anh representa para Olive ese lazo que no admite traiciones, y por eso cada escena en la que la protagonista tiene que sostener la mentira frente a ella carga un peso extra. La ciencia, mientras tanto, no queda como decorado: la investigación aparece como un terreno en el que los personajes se ganan la confianza mutua antes de permitirse bajar la guardia en lo emocional.

Cuando el ensayo empieza a parecerse demasiado a la realidad

La película toma su tiempo para mostrar el costado más humano de la farsa. Olive pasa por situaciones de nerviosismo e incomodidad cuando procura hacer creíble el romance ante los demás: cenas compartidas, apariciones en público, gestos que parecen ensayados y que, de tanto repetirse, empiezan a perder el guion. Adam, detrás de su fachada de profesor infranqueable, también va cediendo terreno, porque el trato lo obliga a mostrarse en una versión de sí mismo que no acostumbra a exhibir.

Esa transición del noviazgo inventado al vínculo afectivo es, en definitiva, el corazón de La hipótesis del amor. El relato no apura ese cruce: deja que los protagonistas se descubran mientras discuten sobre métodos de investigación, comparten espacios de laboratorio y se bancan mutuamente los momentos más flojos. Quien haya transitado pasillos de facultad sabe que las amistades más firmes suelen nacer entre proyectos de investigación que no salen como uno esperaba.

Cuando terminé de recorrer el material, me quedó la sensación de que esta película no viene a reinventar la comedia romántica, sino a confirmar algo que uno ya intuye: que las mejores historias de amor suelen disfrazarse de otra cosa. Olive necesitaba ayudar a una amiga, Adam necesitaba una beca, y los dos terminaron encontrando algo que ninguno de los dos había puesto en el presupuesto. A veces el corazón, como decía mi abuela, hace de las suyas y arruina los planes más prolijos.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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