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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Lizzie Borden vuelve al centro de la escena con una miniserie que divide a la crítica y reordena la conversación sobre los grandes casos criminales del siglo XIX

La nueva entrega de la antología Monster, con Ella Beatty como protagonista, se ubica primera en sesenta países pero queda como la menos vista de las cuatro temporadas; en paralelo, las reseñas la castigan con un 42 por ciento de valoraciones positivas y reabren un debate de larga data sobre cómo se cuentan los femicidios en la ficción.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 23 d
Lizzie Borden vuelve al centro de la escena con una miniserie que divide a la crítica y reordena la conversación sobre los grandes casos criminales del siglo XIX

Como dice el refrán que sobrevive en los pueblos del norte de Massachusetts, no hay caso cerrado mientras haya quien lo cuente, y vaya si Lizzie Borden sigue dando que hablar. Esta vez lo hace de la mano de Netflix, que estrenó la cuarta entrega de su antología Monster con una temporada completa dedicada al asesinato de Andrew y Abby Borden, ocurrido en la ciudad de Fall River en agosto de 1892, y a la hija que quedó bajo sospecha como única autora material del hecho. La producción, que lleva por título Monster: The Lizzie Borden Story, está protagonizada por Ella Beatty y se inscribe dentro de la franquicia creada por Ryan Murphy e Ian Brennan, que ya pasó por las historias de Jeffrey Dahmer, los hermanos Lyle y Erik Menéndez y Ed Gein.

Una historia que precede al cine y a la televisión

Antes de avanzar con los números, vale la pena detenerse un momento en lo que la serie pone en pantalla, porque la propuesta se sostiene sobre un caso muy anterior al lenguaje de las plataformas y que durante más de un siglo funcionó como un mito fundacional del sensacionalismo estadounidense. Lizzie Borden fue absuelta en un juicio que conmovió a la opinión pública de su época, y el viejo apodo de la loca del hacha atravesó el teatro popular, la prensa amarillista de fines del siglo XIX y varias camadas de película de exploitation antes de recalar en esta miniserie de ocho episodios.

Esa genealogía importa para entender la lectura crítica que hoy recibe la entrega, porque la serie no se limita a reconstruir la mecánica del doble homicidio sino que indaga en la psicología de una mujer joven, soltera, profundamente religiosa y con una relación distante con su padre y su madrastra, en un escenario donde las sospechas recayeron casi exclusivamente sobre ella. En mi recorrida por las reseñas, lo que más se repite es que el guion elige habitar la duda antes que ofrecer un veredicto, y que esa decisión divide aguas entre quienes valoran el perfil íntimo del retrato y quienes esperaban una reconstrucción más cercana al policial clásico.

  • Ocho episodios integran la temporada, con un formato que respeta el ritmo pausado de la antología y concede tiempo a los personajes secundarios.
  • Ella Beatty interpreta a Lizzie Borden y se carga al hombro una protagonista sometida a una enorme carga simbólica.
  • La trama cubre desde la vida cotidiana en la casa de los Borden hasta el juicio y sus derivaciones públicas.
  • La serie forma parte de la antología Monster, iniciada con la historia de Jeffrey Dahmer y continuada con los Menéndez y Ed Gein.

Los números del debut y lo que dicen sobre la franquicia

Los datos difundidos por Netflix para su primera semana ubican a la temporada con 12,1 millones de visualizaciones, un registro que le alcanzó para quedar primera en sesenta países pero que, comparado con el resto de la saga, la deja como la entrega menos vista de las cuatro. La historia de Jeffrey Dahmer había abierto con 22 millones, la de Lyle y Erik Menéndez con 12,3 millones en 2024 y la de Ed Gein con 12,2 millones, de modo que la distancia respecto de estas dos últimas es mínima, aunque suficiente para conversar sobre el agotamiento de una fórmula que en su primera temporada parecía imbatible.

Mientras las métricas de audiencia marcan una meseta, en Rotten Tomatoes la serie reúne apenas un 42 por ciento de críticas positivas, lo que la convierte en la segunda entrega peor valorada de la franquicia. Esa combinación de mucha gente mirando y una recepción tibia entre los especialistas es, a mi modo de ver, la postal más honesta del momento que atraviesa Monster: una marca todavía capaz de arrastrar público global con solo cambiar de caso, pero cada vez más obligada a discutir de qué manera se cuentan esas historias.

“Yo no le pido a una serie sobre Lizzie Borden que me devuelva el veredicto que la historia le negó, pero sí le pido que se haga cargo de la sombra que dejó sobre una mujer real, y esta entrega, con sus luces y sus zonas grises, me deja pensando más de lo que esperaba cuando apreté play.”Rosario Chauque, Cultura y tradiciones
RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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