Lali sopló las 35 lejos de casa, con la película en la mano y un río de cariños cruzando el mapa
La artista festejó su cumpleaños en Río de Janeiro, donde presenta “Glaxo” junto a Benjamín Naishtat. Apenas dos semanas antes había cerrado su gira en River Plate por tercera vez.
Dicen que cuando uno anda entero, con el cuerpo ocupado y el alma despierta, los años no pasan sino que se suman. Y así le llegó a Lali Espósito el cumpleaños número 35, en pleno vuelo, del otro lado de la frontera, con una película bajo el brazo y un estadio que todavía le late en el pecho. La vida, esta vez, le eligió una ciudad que también sabe de sambas y de pasiones: Río de Janeiro, donde la actriz acompaña al director Benjamín Naishtat en la presentación oficial de “Glaxo”, la película que la encuentra en la piel de “La Negra” Miranda, junto a Marcelo Subiotto, Esteban Bigliardi y Esteban Lamothe, y que antes de pisar Brasil ya se había codeado con el público y la crítica en el Festival de San Sebastián.
Un cumpleaños a la distancia, con el celular como puente
Antes que la fiesta, hubo vigilia. La cantante se instaló en su habitación de hotel y, con la calma de quien sabe que la está pasando bien aun sin estar en su casa, abrió el canal de difusión de Instagram para compartir con sus seguidores las horas previas al festejo. Las fotos mostraron una habitación cualquiera, un placard abierto, valijas todavía sin deshacer, una puerta que da a un pasillo largo. Y, sobre todo, una reflexión breve, casi un susurro, dicha como se dicen las cosas que uno quiere guardar: “Es mi cumple en un ratito, 35. Qué cosa, eh. Estoy re feliz y agradecida a la vida. Gracias a ustedes por su cariño siempre.” Esa manera de hablarle a la gente, en confianza, como si fuera una vecina que te cuenta un secreto, es la que cosechó una legión de seguidores durante años y la que volvió a aparecer, intacta, en una madrugada brasileña.
El video de los bailarines que se volvió viral
Pero el momento que terminó en el corazón de las redes llegó desde otro continente, y sin que nadie lo esperara. Un grupo de más de una docena de jóvenes africanos, vestidos con trajes tradicionales coloridos, sostuvo una foto impresa de Lali y un cartel escrito a mano que decía “Feliz cumpleaños Lali Espósito, we love you so much”. Detrás de la foto, la música: cantaban fragmentos de “Mejor que vos” con un acento que parecía llevar siglos de historia en la garganta. La cantante, ni lerda ni perezosa, le puso “me gusta” a la publicación y, sin proponérselo, empujó el video hasta los teléfonos de miles de argentinos que empezaron a compartirlo como si fuera propio.
Lo que muchos no sabían es que el saludo no fue un improvisado espontáneo sino un servicio comercial que, desde hace años, ofrece videos personalizados con bailarines de origen africano: se envía una foto, se elige la canción, se abona un costo cercano a los 50 dólares y, en 24 a 48 horas, el saludo llega en alta definición, con sonrisas, baile y las palabras que uno quiera. La industria del cariño, como tantas otras, se modernizó. Esta vez, le tocó a Lali ser la destinataria, y el gesto, más allá del negocio, volvió a poner a la artista en el centro de una conversación global que parece no cansarse de ella.
Una gira que terminó como empezó: a todo trapo
Apenas quince días antes del cumpleaños, Lali había bajado el telón de la gira “No vayas a atender cuando el demonio llama” con nada menos que su tercera presentación en el estadio de River Plate, el 26 de septiembre último. Los números, fríos y enormes, hablan por sí solos: ocho estadios de fútbol visitados a lo largo del recorrido y más de 500.000 entradas vendidas. Pero las cifras, en estos casos, sólo cuentan la mitad de la historia. La otra mitad la cuentan las familias que viajaron desde el interior, las adolescentes que ya son madres y volvieron con sus hijas, los pibes que por primera vez pisaron un estadio y lloraron sin saber por qué. River, en la historia reciente del pop argentino, no es un estadio cualquiera: es el examen final, la prueba de fuego. Lali lo rindió tres veces, y las tres veces salió aplaudida.
- Lali Espósito cumplió 35 años el 10 de octubre en Río de Janeiro.
- En la ciudad presenta “Glaxo”, dirigida por Benjamín Naishtat, junto a Marcelo Subiotto, Esteban Bigliardi y Esteban Lamothe.
- La película ya pasó por el Festival de San Sebastián antes de su desembarco en Brasil.
- Subió a sus historias de Instagram una secuencia desde su habitación de hotel y dejó un mensaje a sus seguidores.
- Un grupo de bailarines africanos le envió un video saludo cantando “Mejor que vos”, difundido a través de un servicio comercial.
- El 26 de septiembre había cerrado su gira con su tercer River Plate, con ocho estadios y más de 500.000 entradas vendidas.
Yo sigo a Lali desde los tiempos de “Rincón de Luz”, cuando era una adolescente que se reía con la boca abierta y cantaba en un canal de cable. La vi crecer, pelearse con los medios, volver a levantarse, llenar estadios hasta el tope y, ahora, cruzar el continente para presentar una película independiente en un festival internacional. Pocas veces una trayectoria se ve tan completa y, a la vez, tan abierta. Lali sopló las 35 lejos de su casa, pero acompañada por un público invisible que ya no conoce las fronteras. Y yo, como cada octubre desde hace años, le deseo lo mismo que le deseo a mis hermanas y a mis amigas: que la vida le siga dando motivos para agradecer en público, como aquella noche de hotel en la que, ante un celular en modo selfie, se permitió ser feliz en voz alta.
