La tablet más ambiciosa de Huawei llega a la Argentina con pantalla que se comporta como un papel y sonido de seis canales
La MatePad Pro Max apuesta fuerte al segmento gamer y creativo: panel OLED 3K de 13,2 pulgadas con tratamiento antirreflejos, chip de ocho núcleos, 12 GB de RAM y seis altavoces para una experiencia envolvente sin salir de casa.
Dicen los que saben del oficio que no hay mejor carta de presentación que un producto que se luce sin necesidad de explicaciones, y la nueva MatePad Pro Max de Huawei parece haber tomado nota de ese saber popular. La marca china presentó de manera oficial su tablet más grande hasta la fecha, un equipo que apunta directamente al corazón del público gamer y de los creadores de contenido, y que llega al país con argumentos de peso para pelear en un segmento cada vez más competitivo. Lo que primero llama la atención al sacarla de la caja es su delgadez: apenas 4,7 milímetros de grosor en un cuerpo de 289 por 196 milímetros que pesa 509 gramos, una cifra que se siente todavía más liviana cuando uno la tiene entre las manos y la compara con notebooks y tablets de generaciones anteriores.
Antes de hablar de la vistosidad, vale la pena entender qué es lo que la hace especial en el día a día, porque la verdadera promesa de este equipo no está solo en sus números sino en cómo se traduce esa ficha técnica en una experiencia concreta para el usuario. La pantalla es una OLED flexible de 13,2 pulgadas con resolución 3.000 por 2.000 píxeles, lo que la ubica en la categoría 3K, y ofrece un brillo máximo de 1.600 nits con una relación de contraste de 2.000.000:1. Para quienes no están tan duchos en la materia, alcanza con decir que esos valores se traducen en negros profundos y puros, porque al ser cada píxel una fuente de luz independiente no hay retroiluminación general que contamine las zonas oscuras, algo que se nota tanto en juegos con escenas sombrías como en películas y series con contenido HDR.
Una pantalla que se siente como papel
El tratamiento PaperMatte es, sin exagerar, una de las apuestas más interesantes de Huawei para esta generación, y merece una explicación aparte porque cambia de manera sensible la forma en que uno se relaciona con la pantalla. Se trata de un grabado a nanoescala sobre el cristal que dispersa la luz directa y elimina prácticamente los reflejos, un problema clásico cuando uno trabaja cerca de una ventana o bajo tubos fluorescentes. El resultado palpable es una superficie de tacto suave, distinta del vidrio liso tradicional, que reduce la fatiga visual en sesiones largas y, lo que es más importante para dibujantes y diseñadores, ofrece la fricción justa para que el trazo del lápiz M-Pencil Pro se sienta parecido al del papel, con una latencia que resulta imperceptible al ojo humano. Es de esas mejoras que parecen menores sobre el papel y terminan siendo decisivas en la práctica.
Rendimiento sostenido en juegos exigentes
Del corazón del equipo se ocupa un procesador HiSilicon Kirin de ocho núcleos acompañado por 12 GB de RAM, una combinación que en los benchmarks de Geekbench 7 arrojó 2.521 puntos en mononúcleo y 5.025 en multinúcleo, mientras que en la prueba gráfica Vulkan registró 2.565 puntos, un número que la ubica en un nivel más que holgado para el gaming móvil estándar, aunque por debajo de los procesadores pensados específicamente para el alto rendimiento gráfico extremo. Donde sí la tablet se luce de verdad es en las pruebas con juegos reales: Genshin Impact corrió a 60 fotogramas por segundo estables con la calidad en Muy Alta, Honkai Star Rail se mantuvo en 60 fps con ajustes altos y solo registró caídas muy puntuales durante las animaciones de habilidades en combates particularmente cargados, y Asphalt Legends alcanzó los 60 fps constantes en su configuración máxima. Para el usuario común, eso significa que los títulos más pesados del momento se mueven con fluidez sin necesidad de bajar la calidad gráfica.
- Seis altavoces distribuidos por el cuerpo con volumen generoso y sin distorsión en frecuencias altas, pensados para juegos, películas y música sin auriculares.
- Batería de 10.400 mAh con carga rápida de hasta 66 W, que según la firma alcanza para jornadas extensas de uso mixto.
- Cámara principal de 50 megapíxeles con grabación de video en 4K y frontal de 12 MP orientada a videollamadas con buena calidad de imagen.
- Puerto USB 3.1 para transferencia rápida de archivos y conexión de periféricos como discos externos o teclados.
- Compatibilidad con el lápiz M-Pencil Pro, que aprovecha la microtextura de la pantalla para una experiencia de escritura y dibujo más natural.
Ahora bien, yendo a la pregunta del millón que muchos lectores se estarán haciendo, ¿alcanza con la pantalla antirreflejos y los 60 fps estables para que esta tablet desplace de su pedestal a las notebooks gamer y a las tablets de la competencia? Lo cierto es que, por lo que se vio en las pruebas, la MatePad Pro Max cumple con lo que promete en el segmento del gaming y la creación de contenido, aunque no está pensada para reemplazar a una computadora de escritorio con placa de video dedicada. Yo la probaría sin dudarlo para sesiones largas de juego, edición de fotos y dibujo digital, pero también es justo reconocer que para tareas de programación, modelado 3D profesional o edición de video pesada sigue siendo más práctico un equipo con un sistema operativo de escritorio. Es, en definitiva, una herramienta formidable para el público al que apunta, con una pantalla que invita a usarla durante horas y un sonido envolvente que acompaña muy bien esa experiencia, aunque el veredicto final, como siempre, lo tendrá cada usuario cuando la tenga entre sus manos.
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