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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La secuela de "Prácticamente magia" se mide con su propia sombra y, esta vez, sale mejor parada

Veintisiete años después, la continuación de la fantasía de 1998 mejora la nota de su predecesora en CinemaScore y en Rotten Tomatoes, aunque el entusiasmo de la crítica llega apenas al 39 por ciento. La taquilla arrancó arriba en Estados Unidos, pero el presupuesto obliga a pensar en el mediano plazo.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 30 d
La secuela de "Prácticamente magia" se mide con su propia sombra y, esta vez, sale mejor parada

Dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, pero a veces el refrán se equivoca. Esta vez, la continuación de una película de fantasía que conquistó a una generación con sus brujas, sus hermanas y su melancolía volvió a las salas y, contra todo pronóstico, le sacó unos puntos a su propia madre cinematográfica. No es un triunfo apabullante ni una consagración crítica, pero alcanza para mover la conversación y para sacarse de encima el mote de "secuela de culto" que suele ser, en Hollywood, un saludo a la bandera.

Me explico mejor antes de que alguien piense que me dejé llevar por la calentura del estreno. La película original, que se creó en 1998 con Sandra Bullock y Nicole Kidman como hermanas enfrentadas por la herencia de una casa y un don que las hace casi mágicas, no la recibió bien el público cuando llegó a los cines. El sistema CinemaScore, que mide la reacción de los asistentes el mismo día del estreno con una encuesta rápida, le otorgó una B menos. Veintisiete años después, su secuela directa obtuvo una B más. La diferencia parece de medio punto en una planilla, pero en la industria esa media letra pesa: significa que la gente salió del cine más conforme de lo que salió en su momento.

Una comparación que pide cautela

Ahora bien, antes de cantar victoria hay que hacer una salvedad que los propios números sugieren y que cualquiera que haya seguido la saga conoce. La película de 1998 llegó al mundo sin fans previos. Nadie sabía qué era "Prácticamente magia", nadie había comprado una entrada por anticipado por el nombre de las actrices ni por el de la directora. La secuela, en cambio, convoca sobre todo a quienes ya vieron la primera, la quisieron y volvieron por más. Esa base previa tiende a inflar las notas de apertura, porque el público que asiste ya estaba predispuesto a gostar.

  • CinemaScore de la secuela: B más, contra la B- de la película original.
  • Aprobación en Rotten Tomatoes: 39% para la continuación, frente a 31% de la antecesora.
  • Presupuesto informado de la secuela: 75 millones de dólares, sin contar gastos de marketing.
  • Posición de arranque: número uno en la taquilla estadounidense de su fin de semana.

La crítica la mira con tibieza

Donde la mejora se vuelve menos cómoda es en el terreno de la crítica especializada. El portal Rotten Tomatoes, que promedia reseñas de medios de todo el mundo, muestra a la secuela con un 39% de comentarios positivos, apenas ocho puntos por encima del 31% que cosechó la primera entrega cuando se estreno. Es una diferencia real, pero está lejos de ser una reivindicación: ni el público pago la aplaude de pie ni los periodistas especializados la consideran un acontecimiento. Para una franquicia que Warner relanzó como un evento nostálgico, el número deja sabor a poco.

Lo que si funciona es el arranque en la taquilla estadounidense. La película se quedó con el primer puesto en su fin de semana de estreno en Norteamérica, lo que habla de la fuerza del nombre de Bullock y Kidman y de la maquinaria promocional de un estudio grande. Pero los 75 millones de dólares de presupuesto que se manejaron en las semanas previas al estreno exigen una recaudación sostenida durante varias semanas para que la operación cierre en verde. No alcanza con un buen debut: hace falta recorrido.

La sombra de la película de culto

Y acá entra la historia que muchos ya conocen, pero que conviene repetir porque condiciona todo lo que viene. La película de 1998 fracasó en las salas cuando se estreno. La distribuidora la descartó rápido, no le dio espacio en la conversación, y la película quedó dando vueltas en el videoclub y, después, en los catálogos de streaming. Con el tiempo, una generación entera la descubrió de grande, la recomendó de boca en boca, y se convirtió en uno de esos filmes de culto que sostienen su reputación en el boca a boca y no en el estreno.

Ese recorrido de la original pesa sobre la secuela como una losa y como una promesa al mismo tiempo. La losa es evidente: cuando una película tardó casi tres décadas en ser querida, su continuación tiene que demostrar que puede generar ese mismo cariño desde el minuto cero. La promesa es que, si la primera pudo construir su leyenda sin la ayuda de la industria, esta nueva entrega tiene a Hollywood entero empujándola desde el primer cartel. Veremos si alcanza.

“¿Qué esperaban de esta secuela quienes vieron la primera película, y hasta dónde están dispuestos a acompañarla en su recorrido fuera del calor del debut?”Pregunta que deja abierta el estreno

Yo confieso que salí del visionado con una sensación rara, de esas que no terminan de definirse. Por un lado, celebro que la secuela le haya sacado unos puntos a su antecesora en CinemaScore y en Rotten Tomatoes, porque significa que la operación no fue un papelón. Por el otro, no puedo sacarme de la cabeza que un 39% de aprobación crítica es, en la práctica, un aprobado raspado, y que Warner apostó mucho dinero a una carta que todavía está lejos de llegar a destino. La primera película construyó su leyenda de a poco, casi en silencio. Esta tiene la obligación de conquistarnos de entrada, con reflectores, notas de prensa y pantalla grande. Veremos si esa presión la aprieta o la libera.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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