La pobreza trepó al 32,3% y el costo de las canastas superó con holgura la inflación del primer semestre
El encarecimiento de los alimentos, los alquileres y las tarifas redujo la capacidad de compra de los hogares y empujó el indicador a unos 15 millones de personas, según el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina.
Cubrir los gastos básicos exigió durante el primer semestre de 2026 una porción significativamente mayor de los ingresos familiares, en un escenario en el que la Canasta Básica Alimentaria se encareció 21,6% y la Canasta Básica Total, que además de los alimentos contempla otros rubros esenciales, avanzó 19,8%, de acuerdo con el relevamiento difundido por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina. Ambas variaciones superaron la inflación del período, que se ubicó en 16,8%, lo que configuró una pérdida neta del poder adquisitivo de los hogares medida en términos de bienes básicos.
El reporte consignó que la presión sobre el presupuesto familiar no provino exclusivamente del rubro alimentario. Los alquileres, las tarifas de servicios públicos y otros pagos difíciles de sustituir registraron incrementos que, en numerosos casos, superaron la evolución de los ingresos disponibles, comprimiendo el dinero que los hogares podían destinar a la compra de alimentos y a la atención de otras necesidades elementales.
Pobreza e indigencia: los números del semestre
- La pobreza alcanzó al 32,3% de la población, unos 15 millones de personas, con aproximadamente 1,9 millones de nuevos hogares pobres respecto del segundo semestre de 2025.
- La indigencia se ubicó en 7,5%, cerca de 3,5 millones de personas, e incorporó unas 538.000 más que en la medición anterior.
- Entre los hogares pobres, los ingresos familiares cubrieron en promedio apenas el 64,1% de la Canasta Básica Total, con un faltante equivalente a 569.100 pesos mensuales por hogar, según la consultora LCG, expresados a precios de agosto.
El mercado laboral acompañó el deterioro social con señales consistentes en la misma dirección. El Observatorio de la UCA registró una disminución de los puestos registrados y un aumento paralelo de las ocupaciones informales y precarias, tendencia que se vio reforzada por una nueva caída del poder adquisitivo de los salarios formales.
En esa línea, las estimaciones de la consultora Equilibra mostraron que el ingreso real registrado retrocedió 0,6% mensual en julio y 3,1% frente al mismo mes de 2025, tomando como referencia una canasta actualizada a partir de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/18.
De cara al cierre de 2026, los especialistas consultados coincidieron en proyectar un escenario de relativa estabilidad para el indicador de pobreza, condicionada a que no se produzcan alteraciones significativas en el ritmo inflacionario ni en el nivel de actividad. El investigador del Centro de Investigación y Acción Social, Santiago Poy, anticipó una pobreza relativamente estable en ausencia de cambios relevantes, mientras que el investigador de Fundar, Daniel Schteingart, compartió esa previsión en un contexto de ingresos reales estancados. Ambas lecturas quedan sujetas a la evolución de los recursos familiares y al comportamiento de las canastas que definen la línea de pobreza.
Claves técnicas para dimensionar el dato
- La Canasta Básica Alimentaria define la línea de indigencia y la Canasta Básica Total, que la multiplica, establece la línea de pobreza.
- Cuando ambas canastas crecen por encima del Índice de Precios al Consumidor, la pobreza tiende a aumentar aunque los ingresos nominales se mantengan o suban, porque se necesita más dinero para no caer por debajo del umbral.
- La diferencia entre lo que ingresa y lo que cuesta la canasta se conoce como brecha de pobreza, y su ampliación, como la registrada en el período, indica un deterioro adicional dentro del universo ya pobre.
La conjunción de canastas que corren por delante de la inflación, ingresos reales en retroceso y mayor informalidad laboral configura, según los datos del Observatorio de la UCA y de las consultoras citadas, un cuadro social en el que aproximadamente uno de cada tres argentinos quedó por debajo de la línea de pobreza durante la primera mitad de 2026, con perspectivas de estabilización sujetas al comportamiento de los salarios y de los precios de los bienes y servicios esenciales hacia fin de año.
