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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La oveja negra del vellón patagónico: Laura Ferro convierte el descarte lanero en una obra de memoria familiar en La Boca

La fotógrafa presenta "Lana negra" en Fundación Larivière, una exposición que rescata la fibra descartada por la industria merino y la cruza con retratos, paisajes de la estepa y el álbum de una familia criadora de ovejas durante tres generaciones en la Patagonia.

Por Agustina RuedaSalud y sociedad · · hace 41 d
La oveja negra del vellón patagónico: Laura Ferro convierte el descarte lanero en una obra de memoria familiar en La Boca

En el circuito lanero patagónico, el color manda. Cuando una oveja negra aparece dentro de un rebaño merino, se la separa de inmediato: una sola fibra oscura en un lote blanco basta para que el lote pierda valor de mercado. Esa lana separada del resto, sin cotización en el circuito industrial, es el material central de "Lana negra", la muestra que la fotógrafa Laura Ferro presenta en la sede de Fundación Larivière, ubicada en Caboto 564, en el barrio porteño de La Boca.

La exposición reúne fotografías producidas en los últimos diez años junto con imágenes rescatadas del álbum familiar de la artista. Según se informó en el parte oficial de la muestra, la curaduría dispone el material de manera que algunas piezas antiguas y otras actuales en blanco y negro resultan visualmente casi indistinguibles para el visitante, lo que vuelve necesario detenerse ante cada impresión para identificar su origen.

Una herencia familiar ligada al rubro ovino

Ferro es hija y nieta de criadores de ovejas: su familia lleva al menos tres generaciones dedicadas a la producción ovina en la Patagonia. Su padre juntaba la lana negra que la industria no le compraba y la entregaba a tejedoras artesanales de la zona, que con esa fibra descartada (que tiene un valor comercial nulo en el circuito merino) tejían sweaters para las tareas rurales. Tras el fallecimiento de su padre, la fotógrafa halló una de esas prendas dentro de sus pertenencias, y ese descubrimiento dio inicio a una investigación plástica de largo aliento.

  • Una fotografía de 1924 de una oveja karakul (raza de origen asiático criada por su pelaje) negra, pequeña y de perfil, intercalada entre ejemplares blancos del rebaño familiar.
  • Retratos individuales de las ovejas separadas del lote por su color, aislados del contexto productivo.
  • Paisajes de la estepa patagónica sin presencia animal, donde la lana aparece sugerida en el color del terreno.
  • La imagen de los residuos que quedan tras el lavado industrial de la lana merino, etapa del proceso que elimina la grasa y la suciedad naturales del vellón (lanilla natural).
  • Una secuencia fragmentada sobre la figura del padre: sus botas junto a las patas de una oveja, su pelo canoso mimetizándose con el vellón, y sus manos abriendo la lana sin esquilar.
“Son las manos de mi padre abriéndolo, como abre un mundo también”Laura Ferro, fotógrafa

En el centro de la sala cuelga una instalación de lana cruda, sin lavar ni teñir, que cae del techo a modo de nube oscura. Ferro explicó que esa pieza nació del duelo posterior a la muerte de su padre: al oler unas muestras de fibra que él conservaba en su mesita de luz, percibió en ese material algo que debía explorar desde otro costado de la imagen fotográfica.

Un negro que en realidad son muchos marrones

La muestra propone también una relectura del color: lo que la tradición ganadera llama "lana negra" no es un tono único, sino una escala completa de marrones, grises y violáceos que sólo aparece cuando la fibra se observa de cerca, fuera del estándar comercial que exige blanco uniforme. La exposición puede visitarse en Fundación Larivière, Caboto 564, en el barrio de La Boca, de lunes a viernes de 11 a 19, y sábados de 10 a 14. Por Agustina Rueda, Salud y sociedad.

AR
Agustina RuedaSalud y sociedad

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