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Lunes, 19 de octubre de 2026
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La nueva Street Fighter no enamora a la crítica, pero le alcanza para ganarle a sus dos antecesoras en la pantalla grande

La adaptación 2026 dirigida por Kitao Sakurai acumula un 41% de críticas positivas en Rotten Tomatoes y un 6,3 en IMDB, números que la dejan muy por encima de las películas de 1994 y 2009, aunque todavía lejos de lo que se considera un estreno redondo según los estándares de la prensa especializada.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 1 h
La nueva Street Fighter no enamora a la crítica, pero le alcanza para ganarle a sus dos antecesoras en la pantalla grande

Dicen que más vale maña que fuerza, y en el cine adaptado de videojuegos esa maña viene siendo, desde hace décadas, una asignatura sin aprobar del todo. La nueva película de Street Fighter que llegó a las salas en 2026 lo sabe bien: no la rompió, pero al menos se dio el gusto de superar a las dos versiones que la antecedieron, una hazaña discreta que, en este universo de adaptaciones peleadas con la crítica, equivale casi a un título honorífico.

La cifra que más se repite en los medios especializados es el 41% de valoraciones positivas que cosechó el filme en Rotten Tomatoes, un número que, mirado en frío, no es ninguna gloria pero que, comparado con el 20% de la adaptación de 1994 y con el pobre 3% de Street Fighter: La leyenda, la producción de 2009 protagonizada por Kristin Kreuk, pinta como una victoria por puntos. El sitio agregador de críticas la ubica así como la entrega mejor recibida por la prensa entre las tres que llevó la franquicia de Capcom a la pantalla grande.

Los números que separan a las tres películas

  • 2026 (Kitao Sakurai): 41% de críticas positivas en Rotten Tomatoes y 6,3 sobre 10 en IMDB.
  • 1994 (Steven E. de Souza): 20% de aprobación en Rotten Tomatoes y 4,2 en IMDB.
  • 2009 (Street Fighter: La leyenda, de Andrzej Bartkowiak): 3% en Rotten Tomatoes y 3,7 en IMDB.

Esa foto de archivo muestra que la diferencia entre la nueva entrega y sus antecesoras es real, y no un capricho de los agregadores. Lo que también muestra es que, aun con la mejora, la vara de la crítica especializada sigue alta: un 41% de aprobación alcanza para hablar de un estreno tibio, nunca de un éxito resonante.

Lo que opinaron los que pagaron la entrada

El público, mientras tanto, se mostró más parejo en su veredicto. Tanto la película de 2026 como la de 1994 se llevaron una B en el CinemaScore, esa calificación que se obtiene en la propia sala a la salida del cine y que suele ser un termómetro bastante fiel del humor del espectador promedio. La distancia entre el 6,3 y el 4,2 en IMDB sí marca que la nueva entrega conectó mejor con la gente que se sentó a mirarla en el sillón o que se tomó el trabajo de dejar una opinión en la web.

Aun con esos números, el cuadro de situación deja una sensación que conozco de cerca cada vez que vuelvo a ver una adaptación de un juego que me marcó en la infancia: la certeza de que el formato largo nunca termina de capturar lo que uno siente cuando le pega a un Hadoken en el control. La película puede mejorar, los críticos pueden aceitar la pluma, el público puede volver a la sala, pero el traspaso del joystick a la butaca sigue siendo una traducción a medias, y esta versión de Street Fighter, sin ser mala, tampoco es la excepción.

Personalmente, les confieso que esperaba algo peor y me encontré con una propuesta correcta, sin épica memorable ni tampoco con el papelón que supusieron las anteriores. Una especie de empate técnico con el que uno se queda pensando si las productoras alguna vez van a tomarse en serio el desafío de adaptar un videojuego de pelea sin caer en la tentación de quedarse a mitad de camino.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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