La inteligencia artificial que descifra proteínas y empieza a repensar la medicina
La herramienta AlphaFold, creada por DeepMind, abrió la puerta a investigar enfermedades con una precisión inédita; el cofundador de esa compañía lleva esa idea más lejos en su libro y se anima a proyectar terapias a medida, fármacos nuevos y hasta la posibilidad de vivir más años con buena salud
Hay un cambio de fondo en los laboratorios que estudian el cuerpo humano y no pasa por una lupa ni por un tubo de ensayo, sino por una pantalla: la inteligencia artificial ya permite analizar proteínas a una escala que hace pocos años era impensada, y ese avance se convirtió en una de las puntas de lanza para investigar enfermedades y diseñar medicamentos. La herramienta que mejor resume ese giro se llama AlphaFold y la desarrollaron los equipos de Mustafa Suleyman, uno de los cofundadores de DeepMind, la compañía británica que fue noticia mundial cuando su programa le ganó al campeón mundial de Go, el antiguo juego de estrategia chino.
De la estructura de las proteínas a los tratamientos
El primer paso, explican los investigadores, fue enorme: conocer la estructura tridimensional de cada proteína, algo así como descobrir el plegado exacto de esas moléculas que hacen funcionar el organismo. Esa información, dicen los científicos, es la base para entender qué falla cuando aparece una enfermedad y para pensar fármacos que encajen en el lugar correcto, como una llave en su cerradura.
- AlphaFold, de DeepMind, permitió mapear la estructura de proteínas a gran escala, un trabajo que llevaba décadas de investigación en laboratorio.
- Con esas estructuras como punto de partida, la IA puede cruzar datos genéticos, químicos y clínicos en un mismo modelo, lo que abre la puerta a la medicina personalizada.
- La simulación de secuencias moleculares ayuda a buscar tratamientos y a entender cómo funciona el cuerpo sano y el cuerpo enfermo.
- La investigación sobre el envejecimiento, con empresas como Altos Labs, explora cómo reprogramar los mecanismos que regulan la actividad de los genes para frenar o revertir el paso de los años.
“Lo que plantea Suleyman en su libro La ola que viene es que la inteligencia artificial permite tratar al ADN como información que se puede leer, escribir y editar, igual que un texto.”Lectura del planteo de Mustafa Suleyman
El propio Suleyman, en su libro La ola que viene: Tecnología, poder y el gran dilema del siglo XXI, lleva la idea todavía más lejos y se anima a imaginar un futuro en el que cumplir cien años en buen estado de salud sea algo corriente. El autor aclara, eso sí, que se trata de una proyección a varias décadas: los avances que ya están en marcha en el análisis de proteínas y en la investigación genética no quieren decir que esa meta ya esté a la vuelta de la esquina.
Las preguntas que quedan abiertas
Porque si la promesa es grande, el debate también lo es. Suleyman advierte que las posibles mejoras físicas y cognitivas que estas herramientas podrían habilitar traen aparejadas preguntas serias sobre quién accede a ellas, quién las regula y hasta dónde conviene llegar. La discusión, dice, recién empieza.
