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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La esquina donde Mafalda espera: una recorrida por San Telmo entre fotos, feria y frases apócrifas

El personaje de Quino sigue convocando a turistas y vecinos en la esquina de Chile y Defensa, convertida en una parada obligada del Paseo de la Historieta. La nota recorre qué hay alrededor, qué se vende en los puestos del domingo y por qué hay que mirar dos veces antes de comprar un souvenir con su cara.

Por Delfina ColqueComunidades y territorio · · hace 12 d
La esquina donde Mafalda espera: una recorrida por San Telmo entre fotos, feria y frases apócrifas

Si uno le pregunta a cualquier vecino de la zona por dónde empezar el domingo, la respuesta suele ser la misma: la esquina de Chile y Defensa. Allí, sentada en un banquito con un libro en la mano, está Mafalda, la criatura que Joaquín Salvador Lavado —Quino para el mundo— dibujó por primera vez en 1964 y que, medio siglo después, sigue convocando a turistas y porteños con la misma fuerza con la que alguna vez interpeló a sus lectores desde las páginas de una revista. La estatua forma parte del Paseo de la Historieta, ese recorrido a cielo abierto que el barrio de San Telmo fue armando con esculturas de personajes de la historieta argentina, y se convirtió, sin proponérselo, en uno de los puntos más fotografiados del Casco Histórico.

Una fila que es parte del paisaje

Conviene ir preparado para esperar. La esquina reúne durante todo el día —y con más razón los domingos— a visitantes que se acomodan para sacarse una foto junto a la nena de pelo negro y mirada incómoda. No hay un tiempo de demora informado, ni un vallado que organice la fila: la paciencia forma parte del ritual, y la gente lo toma con buen humor, charlando mientras mira cómo otros posan o ajusta el ángulo del celular. Esa pequeña congestión alrededor de la escultura es, en cierto modo, la señal de que uno llegó al lugar correcto.

La caminata puede combinarse, entonces, con la feria dominical que se extiende a lo largo de Defensa. Los puestos ofrecen todo lo que uno imagina y bastante más: cerámicas pintadas con la cara de Mafalda, mates con su silueta, cuadernos, imanes, pines, y unas muñecas tejidas que los artesanos del barrio tejen a mano y que se han vuelto, ellas mismas, un clásico de los recuerdos que se llevan los visitantes. Entre los objetos más buscados están las réplicas de las tiras originales y las bolsas de tela con frases del personaje, aunque sobre estas últimas hay una advertencia que vale la pena repetir antes de abrir la billetera.

Cuidado con las frases que Mafalda nunca dijo

Al mirar los recuerdos, conviene leer con atención lo que está escrito. Entre los artículos oficiales —los que reproducen textualmente lo que Quino publicó en sus tiras— circulan otros que le adjudican al personaje sentencias que el humorista mendocino jamás escribió. La cara de Mafalda en un objeto no garantiza que el mensaje provenga de su pluma: hay frases genéricas, reflexiones motivacionales e incluso opiniones políticas que se le atribuyen sin ningún respaldo. Para no caer en la trampa, una regla práctica: si la frase suena a frase de taza de café, probablemente no sea de Mafalda.

El barrio entero se rindió a su paso

La presencia del personaje no se agota en Chile y Defensa. Algunos comercios de la zona instalaron otras esculturas y reproducciones en sus veredas, de manera que la recorrida se vuelve una especie de búsqueda del tesoro: uno camina por Defensa y sus transversales y se va encontrando con Mafalda en distintos tamaños y soportes, como si el barrio entero se hubiera rendido a su paso. Para el humorista gráfico Tute, uno de los rasgos distintivos de la obra de Quino es la complejidad del elenco que fue creciendo tira tras tira —Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito, Guille y Libertad— y la manera en que el autor fue incorporando los asuntos del mundo a las viñetas, sin perder por eso el tono de comedia doméstica que las hizo universales.

Qué llevarme y qué mirar antes de comprar

  • La foto en Chile y Defensa: llegar temprano o con tiempo extra para la fila, que es parte de la experiencia.
  • Los puestos de Defensa: buscar piezas con frases que efectivamente aparezcan en las tiras originales de Quino.
  • Las muñecas tejidas a mano: son de los recuerdos más representativos del domingo en San Telmo.
  • Las esculturas en los comercios: vale caminar unas cuadras a la redonda para encontrar otras réplicas menos conocidas.
  • El Paseo de la Historieta completo: Mafalda es solo una parada; Isidoro, Larguirucho y otros personajes esperan en otras esquinas del barrio.

Al final del recorrido, lo que queda es esa sensación que solo dan los lugares que sobreviven a las modas: una esquina donde una nena de historieta sigue siendo más real que muchas personas, una feria que se reinventa cada domingo y un barrio que entendió, hace tiempo, que cuidar la memoria de Quino es también una forma de cuidar la propia identidad. La propuesta, para quien tenga un rato, es bien simple: cámara en mano, ojo avispado para las frases apócrifas y ganas de caminar. Mafalda, como siempre, está esperando.

“La foto puede requerir algo de paciencia: la esquina reúne a visitantes que esperan para posar junto a Mafalda, por lo que conviene contemplar esa parada al organizar la caminata.”Material de base
DC
Delfina ColqueComunidades y territorio

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