La "cruz de la muerte": el perito reconstruyó la noche en que el "Pity" Álvarez terminó con la vida del "Gringo" Díaz
Un subcomisario licenciado en Criminalística describió ante el tribunal los cuatro disparos que recibió la víctima en el rostro, una zona que los peritos consideran de máxima letalidad. La audiencia se interrumpió cuando el acusado se descompuso y tuvo que ser hospitalizado.
Dicen los que saben de estas cosas que hay heridas que no avisan, que llegan de golpe y no dan tiempo ni a pedir un socorro. Lo que se ventiló en la quinta audiencia del juicio contra Cristian Gabriel "Pity" Álvarez Congiú se parece bastante a esa sentencia: cuatro disparos, todos en la cara de Cristian Maximiliano "Gringo" Díaz, una zona que en el lenguaje forense tiene un nombre tan elocuente como crudo, "la cruz de la muerte", y que los francotiradores eligen como punto de mira cuando quieren asegurarse de que el tiro no fallará.
Lo contó con detalle, casi como quien enseña sobre un mapa, Manuel Oscar Martin, un subcomisario de la Policía de la Ciudad que es licenciado en Criminalística y que aquella madrugada de 2018 fue avisado, cerca de las 3.20, en su carácter de jefe de la Unidad Criminalista de la División Escena del Crimen. Cuando llegó al lugar encontró al hombre tendido boca arriba y, alrededor, cuatro vainas servidas, el indicio clásico de un ataque a quemarropa con un arma corta. "Tenía cuatro disparos en la cara, que nosotros la llamamos la parte frontal, que es totalmente letal", declaró ante el tribunal mientras se iba señalando el rostro para que el tribunal pudiera imaginarse cada uno de los impactos: uno en el pómulo, otro dentro o fuera de la boca (la sangre lo impedía saberlo con precisión), un tercero en la parte inferior y el cuarto en la frente.
Qué es "la cruz de la muerte" y por qué los francotiradores la eligen
El periso se tomó un momento para explicar algo que, a mi entender, resulta clave para entender la brutalidad de lo ocurrido: la zona donde se concentraron los disparos se conoce en el ambiente forense como "la cruz de la muerte" porque allí se forma una especie de triángulo compuesto por huesos blandos, sin la resistencia de otras partes del cráneo. "Siempre van a ser graves, ya que no son huesos duros", resumió Martin, y agregó que se trata del área a la que apuntan los francotiradores cuando buscan garantizar una herida letal. Por eso, más allá de las características del arma, la zona elegida transforma cualquier disparo en algo potencialmente mortal.
- Un impacto en el pómulo.
- Un disparo dentro o fuera de la boca, que no se pudo precisar por la cantidad de sangre.
- Un tercer disparo en la parte inferior del rostro.
- Un cuarto impacto en la frente.
- Todos ingresaron de izquierda a derecha y de adelante hacia atrás; tres de ellos, además, de arriba hacia abajo.
El arma, la distancia y una sobrevida que cambia el cuadro
Martin identificó el arma como una pistola Colt 635 calibre .25, una pistola chica, pensada en origen para defensa personal, cuya energía cinética está muy por debajo de la de una nueve milímetros: entre 80 y 90 julios frente a unos 300. Sin embargo, insistió en algo que a esta altura del relato ya suena como una advertencia: "el daño que hace siempre va a ser grave". Los disparos se hicieron desde una distancia aproximada de 60 centímetros, lo que descarta cualquier posibilidad de que la trayectoria se haya desviado por efecto del viento o del movimiento.
En medio de su exposición, el perito dejó además un dato que hasta ahora no había trascendido y que le agrega un matiz dramático al cuadro: el "Gringo" Díaz tuvo una sobrevida antes de morir. "Había mucha sangre, revisamos las manos y tenía signos de defensa", contó Martin, y agregó que los impactos en el pómulo y en la boca fueron los que terminaron provocándole la muerte. La médica de la Morgue Judicial que hizo la autopsia coincidió con esa lectura: cuatro disparos, un solo orificio de salida, todos de izquierda a derecha, de adelante hacia atrás, tres de ellos de arriba hacia abajo, y una gran hemorragia compatible con "sobrevida mínima".
“Tenía cuatro disparos en la cara, que nosotros la llamamos la parte frontal, que es totalmente letal.”Manuel Oscar Martin, subcomisario y perito licenciado en Criminalística
La audiencia, que llevaba varias horas de testimonios y pericias, tuvo que suspenderse cuando el propio "Pity" Álvarez se descompensó en la sala y debió ser trasladado al Hospital Fernández, un episodio que volvió a poner sobre la mesa el estado de salud del músico en el tramo final del debate. Yo, que sigo estas audiencias desde hace tiempo, confieso que lo que más me quedó dando vueltas no es tanto el número de disparos ni el calibre del arma, sino el nombre con el que los peritos bautizaron esa zona del rostro: "la cruz de la muerte". Cuando uno escucha la frase en boca de alguien que vio el cuerpo tirado en el piso, rodeado de vainas calientes, entiende que no es una metáfora literaria, sino la descripción técnica de un lugar del cuerpo donde pegar y pegar para que no haya nada que hacer.
