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Viernes, 16 de octubre de 2026
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«La bola negra»: el borrador que Federico no alcanzó a escribir y dos directores que se animaron a imaginarlo

Javier Calvo y Javier Ambrossi convierten las cuatro páginas inconclusas de Lorca en una película que se atreve a preguntar qué hubiera pasado si el dramaturgo hubiera terminado su última obra.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 20 d
«La bola negra»: el borrador que Federico no alcanzó a escribir y dos directores que se animaron a imaginarlo

Hay un dicho popular que asegura que las historias inconclusas pesan más que las terminadas, porque el lector se queda dando vueltas alrededor del hueco, imaginando una y otra vez qué habría sido de sus personajes. Algo de esolate la película «La bola negra», el nuevo trabajo de Javier Calvo y Javier Ambrossi, que parten de apenas cuatro páginas manuscritas de Federico García Lorca para construir una ficción que ni el propio poeta alcanzó a escribir. La propuesta es, en sus propias palabras de los directores, un ejercicio de «qué hubiese sido si»: una pregunta abierta sobre el destino de unos personajes que el fusilamiento de 1936 dejó a medio camino, cuando Lorca tenía apenas 38 años.

Un borrador, una votación y un joven que quiere entrar a un casino

Para entender la película hay que entender antes la ceremonia que la inspira, porque lo que Lorca dejó sobre el papel no es un drama convencional sino el planteo de una situación social muy concreta. El protagonista se llama Carlos, es un muchacho de Granada y su deseo es ser admitido en un casino, ese tipo de club selecto donde la buena sociedad se reunía a jugar a las cartas y a mirar a los demás. La decisión sobre quién entra y quién queda afuera se resolvía, según lo que el propio Lorca le contó al escritor y dramaturgo Cipriano Rivas Cherif, mediante una votación con bolas: si predominaban las blancas, el candidato era aceptado; si predominaban las negras, corría la suerte contraria. Es decir, el ingreso o el rechazo dependía de una suerte de juicio comunitario disfrazado de juego, y ese mecanismo es el corazón simbólico de toda la pieza.

“Todo es un qué hubiese sido si.”Javier Calvo y Javier Ambrossi

Lo que el manuscrito conserva es apenas el arranque de esa escena: una conversación entre Carlos y su hermana que los cineastas decidieron respetar e incorporar tal como está. Pero el motivo del rechazo, que en la cabeza de Lorca era la homosexualidad del joven, no aparece mencionado de manera explícita en esas cuatro páginas. La película asume ese silencio como parte del material heredado y lo trabaja desde lo que sí dejó dicho el autor: el elenco de personajes previsto —hasta 36, entre familiares y amigos del protagonista—, sus cartas y los recuerdos de quienes habían escuchado de su propia boca cómo pensaba continuar la historia. Con todo eso, Calvo y Ambrossi escribieron los tramos que faltan y propusieron un desenlace propio, que no se presenta como un final escrito por Lorca sino como una versión posible entre otras.

  • Las cuatro páginas manuscritas que se conservan del borrador original
  • El elenco de personajes que Lorca había proyectado para la obra
  • Las cartas del autor, donde aparecen referencias y estados de ánimo de la época
  • Los testimonios de amigos que recordaban sus conversaciones sobre las escenas siguientes
  • La explicación del argumento que el propio Lorca dio a Cipriano Rivas Cherif

Hay algo que a mí, como lectora y espectadora, me atraviesa especialmente de este proyecto, y es la decisión de no disfrazar de verdad documental lo que es, desde el primer momento, una hipótesis creativa. El manuscrito original se guarda, según contaron los propios realizadores, en un recinto blindado mantenido a 21 grados junto con otros textos del poeta, lo que vuelve todavía más palpable el contraste entre ese papel cuidadosamente preservado y la vitalidad ruidosa que Calvo y Ambrossi le insuflan en la pantalla. Por eso la pregunta que me queda dando vueltas después de leer y mirar todo el material es la misma que les devuelvo a ustedes, queridos lectores: qué buscan encontrar cuando se sientan frente a una película que se anima a retomar una obra que su propio autor no pudo terminar. ¿Una respuesta, una compañía, o simplemente el gusto de habitar un rato ese hueco que la historia dejó abierto?

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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