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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Infestaciones de roedores: por qué tapar un agujero no basta y cómo limpiar los restos sin levantar polvo contaminado

Un responsable técnico de una empresa de control de plagas explica qué selladores resisten los dientes de ratas y ratones, qué errores domésticos abren la puerta a una colonia y por qué los repelentes caseros no resuelven el problema. También detalla el protocolo para retirar excrementos sin riesgo de inhalar partículas infecciosas.

Por Agustina RuedaSalud y sociedad · · hace 48 min
Infestaciones de roedores: por qué tapar un agujero no basta y cómo limpiar los restos sin levantar polvo contaminado

En materia de roedores, la espuma de poliuretano (un sellador expansivo de uso doméstico) no alcanza por sí sola: los roedores pueden roerla con facilidad. Para que un cierre sea verdaderamente efectivo, la recomendación de los especialistas en control de plagas es combinar ese material con malla metálica o lana de acero (fibras de acero trenzadas que los animales no logran morder) antes de aplicar la masilla final. Sin esa barrera física intermedia, el trabajo queda a medias y la plaga encuentra un camino de regreso al interior de la vivienda.

Puntos de ingreso que suelen pasar desapercibidos

Puntos de ingreso que suelen pasar desapercibidos

Además de los agujeros visibles en paredes y zócalos, existen accesos que con frecuencia quedan fuera del diagnóstico casero. Los burletes deteriorados bajo las puertas (las tiras de goma o cepillo que sellan el encuentro con el piso) constituyen una vía habitual, al igual que la vegetación demasiado pegada a la fachada, las cajas de cartón apiladas en depósitos o garajes y las pequeñas fugas de agua que mantienen humedad en muros y sótanos. A eso se suma un factor olvidado: el alimento de mascotas que queda al alcance durante la noche. Una vivienda puede verse ordenada y limpia y, aun así, sostener una infestación si alguno de esos accesos permanece abierto.

El responsable técnico consultado explicó que la convivencia prolongada con roedores pocas veces responde a un único agujero mal tapado. En su experiencia, la sumatoria de pequeños descuidos —una puerta sin burlete, un caniche que come a las diez de la noche, una enredadera que toca el antepecho de una ventana— termina conformando un ambiente propicio para que una pareja de ratones se instale y, en pocas semanas, se convierta en una colonia.

Por qué los remedios caseros no resuelven el problema

Por qué los remedios caseros no resuelven el problema

  • La menta y el vinagre no repelen de forma sostenida: el aroma se disipa en horas y los roedores se habitúan o simplemente eligen otra ruta.
  • Los dispositivos de ultrasonido (emisores de ondas agudas inaudibles para el oído humano) no atraviesan paredes ni muebles, y los roedores pueden acostumbrarse al estímulo sonoro con el paso de los días.
  • Las trampas de resorte pueden capturar un ejemplar aislado, pero no controlan una infestación ya instalada.
  • Las trampas adhesivas generan sufrimiento innecesario en los animales y, aun así, no resuelven el foco del problema.
  • Ninguna de estas alternativas reemplaza el trabajo central: localizar y cerrar los puntos de entrada.

El mensaje es reiterado por los profesionales del sector: mientras el acceso esté abierto, cualquier método de captura o repelencia se vuelve insuficiente, porque nuevos ejemplares llegarán desde la red de cloacas, los patios linderos o las galerías de servicios del edificio.

Protocolo para limpiar excrementos sin riesgo

Protocolo para limpiar excrementos sin riesgo

  • Ventilar el ambiente durante al menos treinta minutos antes de ingresar al espacio afectado.
  • Colocarse guantes gruesos y protección para las vías respiratorias (barbijo o máscara con filtro adecuado).
  • Humedecer los excrementos con un desinfectante apropiado y esperar el tiempo de contacto indicado por el producto.
  • Retirar los restos con papel absorbente, sin contacto directo de las manos.
  • No barrer en seco y no usar aspiradora: ambas acciones levantan polvo con partículas potencialmente infecciosas que se inhalan sin notarlo.

El mismo técnico aclaró que los roedores pueden transmitir enfermedades a través de la orina, los excrementos y las mordeduras, además de introducir parásitos como pulgas, garrapatas y ácaros. Por eso, insistió, si los rastros se repiten o se sospecha que el foco se encuentra en la red de alcantarillado, lo recomendable es recurrir a un servicio profesional de control de plagas, ya que estos cuentan con productos, equipamiento y criterios de seguridad que exceden lo disponible en un hogar.

Para consultas o pedidos de inspección, el servicio profesional de control de plagas atiende de lunes a sábados, de 8 a 20, vía telefónica y por correo electrónico. En caso de detectar excrementos reiterados, manchas de orina en paredes o zócalos, roeduras en cables o alimentos, o animales vivos durante el día (señal de infestación avanzada), se sugiere comunicarse a la brevedad y evitar manipular los restos sin la protección adecuada.

La nota cierra con una recomendación operativa: antes de gastar en trampas, cebos o difusores, recorrer la vivienda con una linterna en busca de agujeros, burletes dañados y humedad. Tapar con malla y masilla, reparar burletes, podar la vegetación pegada a la fachada y guardar la comida de las mascotas en recipientes cerrados suele ser más efectivo que cualquier producto milagroso que circule por las redes.

AR
Agustina RuedaSalud y sociedad

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