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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Hongos, muertos vivientes y cerebros: tres ficciones que reinventan la pesadilla zombi

The Last of Us, The Walking Dead e iZombie comparten la amenaza del muerto viviente, aunque cada una elige su propia puerta para entrar al género: la adaptación de un videojuego, un cómic postapocalíptico y un policial con humor.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 13 d
Hongos, muertos vivientes y cerebros: tres ficciones que reinventan la pesadilla zombi

Dicen por ahí que el miedo cambia de piel según la época, y esta vez le tocó vestirse de hongo. La última sensación de la pantalla chica en materia de infectados viene de la mano de The Last of Us, la serie creada por Neil Druckmann y Craig Mazin que adapta los videojuegos del propio Druckmann con Pedro Pascal y Bella Ramsey al frente del reparto, y que tiene una particularidad que la distingue del resto del género: la infección no llega por un virus ni por una mordedura convencional, sino por un hongo capaz de tomar el control de quien lo padece. Esa vuelta de tuerca, que en el juego ya había generado admiración, encuentra en la televisión un formato ideal para desarrollar todo lo que sabemos, todo lo que intuimos y todo lo que nos da escalofríos.

Antes de meternos de lleno en las comparaciones, conviene aclarar algo que suele quedar afuera de las reseñas más aceleradas: en estas historias, el verdadero conflicto no nace del infectado que viene arrastrándose por el pasillo, sino de las decisiones que toman quienes todavía están vivos para protegerse. La premisa de The Last of Us pone el foco justamente en ese dilema: qué están dispuestos a hacer los personajes para sobrevivir y de qué manera ese impulso va condicionando, y muchas veces arruinando, cada una de sus acciones. Esa capa humana es la que separa a las buenas ficciones de zombis de las que se quedan en la superficie del susto fácil.

Tres puertas distintas para entrar al mismo género

Esa elección de poner a las personas en el centro permite tender puentes con otras ficciones que, sin ser iguales, comparten la misma pregunta de fondo. La primera es The Walking Dead, creada por Frank Darabont a partir del cómic de Robert Kirkman y con Andrew Lincoln, Melissa Suzanne McBride, Norman Reedus, Lauren Cohan, Danai Gurira y Steven Yeun, entre otros, en su extenso reparto. La serie toma la tradición del muerto viviente asociada al cine de George A. Romero y la despliega en una narración televisiva larguísima, atravesada por una amenaza permanente, en la que el verdadero enemigo termina siendo, muchas veces, el propio grupo de sobrevivientes. Con el correr de las temporadas, además, el universo se expandió con series derivadas que prolongan esa mirada.

La tercera puerta es la más liviana de las tres, aunque no por eso menos interesante. iZombie, creada por Rob Thomas y con Rose McIver, Malcolm Goodwin y Rahul Kohli como protagonistas, cambia el tono apocalíptico por una mezcla de misterio y humor. La protagonista es una joven recién convertida en zombi que participa en la resolución de crímenes, y la particularidad macabra está en el método: come cerebros de víctimas de asesinatos y otras tragedias. Esa convivencia entre humanos y seres sobrenaturales permite abordar el género desde un ángulo más llevadero, casi como un policial atípico con sabor a serie juvenil y, a la vez, con un pie firme en el universo del no muerto.

Las tres ficciones trabajan sobre la misma amenaza, pero cada una elige una puerta de entrada distinta: la adaptación de un videojuego, la novela gráfica convertida en serie coral y el policial liviano con toques sobrenaturales. Si uno se detiene a pensarlo, lo que cambia no es el monstruo, sino la pregunta que le hacemos. The Last of Us nos interpela sobre qué haríamos por alguien a quien queremos en un mundo que se cae a pedazos; The Walking Dead nos obliga a mirar de cerca cómo se agrietan los lazos cuando la confianza se vuelve un lujo; e iZombie, con su tono más liviano, nos recuerda que hasta el género más oscuro puede dejarse atravesar por el humor sin perder del todo la pregunta de fondo. Confieso que, después de seguirlas por separado, lo que más me interesa no es cuál de las tres gana en tensión, sino qué tipo de compañía buscamos cuando elegimos pasar un rato con ellos. Y eso, a esta altura, ya dice bastante de cada uno de nosotros.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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