Gurpi financia motos a repartidores con cuotas atadas al cobro de cada app y exhibe una mora del 4%
La startup, que ya lleva entregadas tres mil unidades, cobra alrededor de 70.000 pesos por semana contra un anticipo de 190.000 pesos y prepara su expansión a Uruguay; los hermanos Manfroni sostienen que el índice de mora se sostiene incluso cuando el crédito minorista en la Argentina atraviesa 19 meses consecutivos de deterioro.
La startup argentina Gurpi, dedicada a financiar la compra de motos para trabajadores de plataformas de delivery, cerró tres años de operación con más de cinco millones de dólares de facturación anual y una cartera activa que supera las tres mil unidades entregadas, en un contexto en el que el crédito minorista tradicional atraviesa un deterioro marcado: la Central de Deudores del Banco Central contabiliza diecinueve meses consecutivos de suba de la morosidad y cerca de siete millones de personas dejaron de ser consideradas sujetos de crédito. La compañía financia hasta el 85% del valor del vehículo, cobra en cuotas semanales de aproximadamente 70.000 pesos a lo largo de doce meses, seguro comercial incluido, y registra un índice de mora del 4% en atrasos superiores a los noventa días, una cifra que la empresa presenta como evidencia de la viabilidad de un esquema de financiamiento pensado para un sector históricamente desatendido por la banca.
Un esquema atado al día de cobro en la plataforma
El plan arranca con un anticipo de 190.000 pesos y el saldo se distribuye en pagos semanales alrededor de 70.000 pesos durante doce meses, con seguro comercial incorporado en la cuota. La particularidad del modelo es que cada vencimiento se fija el mismo día en que el trabajador percibe ingresos en la plataforma: quien cobra de PedidosYa un miércoles, transfiere su cuota ese miércoles. No opera un débito automático: los clientes abonan de manera voluntaria, una decisión que la compañía presenta como parte de su filosofía comercial y como una de las claves de la baja mora que exhibe, en contraste con la dinámica que muestra el sistema financiero en su conjunto. Según el registro del Banco Central, la morosidad minorista viene creciendo desde hace diecinueve meses, lo que ubica a la Argentina en un escenario muy distinto al de países vecinos como Bolivia, donde el financiamiento al consumo mantiene condiciones diferentes.
Los fundadores Juan Manuel y Tomás Manfroni partieron de una observación simple: había repartidores con ingresos semanales regulares que, aun así, alquilaban motos porque la banca tradicional les cerraba la puerta, y otros que directamente trabajaban en bicicleta por la misma razón. Juan Manuel Manfroni, CEO de la empresa, describió a la perfección esa fotografía inicial al señalar que veían “gente que ganaba bien, pero alquilaba la moto porque nadie le financiaba una propia. Otros directamente trabajaban en bicicleta porque no podían acceder a un préstamo”. Esa distancia entre el flujo de ingresos real y la oferta crediticia disponible fue el punto de partida del negocio.
De tarjetas personales a concesionario oficial de cuatro marcas
La etapa inicial de la empresa tuvo una impronta artesanal que los propios fundadores se ocupan de recordar. Para originar la primera cartera, los hermanos Manfroni utilizaron tarjetas de crédito personales para comprar motos en cuotas en concesionarias y luego revendérselas a los repartidores con un plan de pagos propio. Relatan que “íbamos a los concesionarios, tarjeteábamos las motos y cuando una tarjeta llegaba al límite la guardábamos en un cajón. Después seguíamos con la siguiente”. Con el paso de los meses ese esquema derivó en una relación formal con cuatro terminales: hoy Gurpi es concesionario oficial de Motomel, Benelli, TVS y Kymco, coloca más de doscientas motos por mes y tiene presencia en Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Tucumán y Mar del Plata, con la provincia de Buenos Aires concentrando cerca del 65% de la operación.
Servicio posventa y ronda de inversión para llegar a Uruguay
Además del financiamiento, la empresa incorporó un servicio de derivación a talleres asociados para los casos en que la moto sufre una rotura y financia la reparación, y prevé semanas de gracia en el contrato cuando el trabajador enfrenta una enfermedad. La lógica detrás de ese diseño es, según explican los fundadores, “mantener operativa la herramienta de trabajo”, entendiendo que sin moto no hay ingreso y, sin ingreso, no hay cuota. En paralelo, la compañía prepara una ronda de inversión de entre dos y cuatro millones de dólares destinada a expandir el modelo a Uruguay como primera plaza fuera de la Argentina, en un movimiento que los fundadores describen como una prueba piloto antes de evaluar otros mercados de la región.
- Anticipo inicial: 190.000 pesos; financiamiento de hasta el 85% del valor de la moto.
- Cuota semanal: alrededor de 70.000 pesos durante doce meses, con seguro comercial incluido.
- Vencimiento atado al día de cobro en la plataforma; pago voluntario, sin débito automático.
- Mora en atrasos superiores a 90 días: 4%, frente a 19 meses consecutivos de suba de la morosidad minorista según la Central de Deudores del Banco Central.
- Stock y red: concesionario oficial de Motomel, Benelli, TVS y Kymco; más de 200 motos colocadas por mes.
- Cobertura: Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Tucumán y Mar del Plata; Buenos Aires concentra cerca del 65% de la operación.
- Plan 2026: ronda de inversión de entre dos y cuatro millones de dólares para desembarcar en Uruguay.
