El Vasco se rompió una media en San Pablo y Boca ya prepara la mudanza al Maracaná
Paredes se calzó los botines, hizo fútbol reducido y dejó la puerta abierta para el martes. Arruabarrena reconoció que está en “5 de 10” y que, llegado el caso, no va a poder decirle que no. Mientras, al otro lado, el brasileño perdió y suma un lesionado a siete fechas del fondo.
A esta altura del partido uno ya no sabe si el más rápido de la familia Paredes es el pibe o el recuperador que tiene la clínica donde lo atienden. Lo concreto: este sábado, el León se puso los botines, agarró la pelota, metió aceleraciones, frenadas, pases y un par de remates. Es decir, hizo todo lo que hace un mediocampista cuando quiere viajar y avisar sin avisar. La pierna derecha respondió, según se vio en el predio, mejor de lo que uno esperaba a ocho días de un desgarro.
El Vasco que llega con lo justo
Del otro lado de la frontera, la cosa no pinta mejor para los de Río. El viernes a la noche perdieron 1-0 contra San Pablo en el Brasileirao y, peor todavía, el lateral Paulo Henrique se levantó antes del entretiempo con una molestia muscular que lo tiene entre algodones para el martes. Para colmo, el club cruzó esos noventa minutos con ocho titulares afuera porque tiene la calculadora prendida fuego: está a tres puntos del descenso y quedan siete fechas. Facundo Colidio, que no puede jugar esta serie, fue de los que sumaron minutos en San Pablo.
“De 1 a 10, está 5 puntos, pero yo no acierto nunca, le erro un millón. Hay que preguntarle a él cómo se siente. Para nosotros, que lo tenemos ahí, es complicado decirle que no.”Rodolfo Arruabarrena
Esa frase la dijo el Vasco el viernes, en la conferencia de prensa, cuando todavía hacía gestos de cara larga con el tema Paredes. Primero tiró el “no sé de dónde sacan esas versiones”, como quien espanta mosca. Después, como quien se da cuenta de que la mosca no se va, abrió la puerta: si el pibe se siente bien y el médico no lo frena, él no va a ser el que lo pare. Esa es la clase de entrenador que tenés cuando el capitán te mira con cara de ‘yo juego’.
El cuerpo lo dirá este domingo, cuando el plantel empaque y se baje el micro al aeropuerto. Boca llega al Maracaná obligado: perdió 1-0 la ida y necesita ganar para meterse en la final de la Sudamericana. Con Paredes, la mitad de la cancha cambia de textura. Sin él, también, pero para peor.
Lo que viene
- Domingo: vuelo a Río de Janeiro, última palabra del cuerpo médico.
- Martes: la revancha en el Maracaná, desde las 21.30 hora argentina.
- Cancha: Estádio do Maracanã, Río de Janeiro.
- Objetivo: ganar para revertir el 1-0 y sacar boleto a la final.
