El último personaje de Rob Reiner también fue reconocido con un Emmy
La Academia de Televisión de Estados Unidos distinguió de manera póstuma al actor y director por su labor en la cuarta temporada de la serie, su última aparición en pantalla.
Más vale tarde que nunca, dicen por acá, aunque en este caso la tristeza y el reconocimiento llegaron juntos. Rob Reiner recibió un Emmy póstumo por su interpretación en la cuarta temporada de The Bear, la serie de la cadena FX, en una ceremonia celebrada en el Peacock Theater de Los Ángeles.
El premio lo consagró como mejor actor invitado en una serie de comedia. La ovación del público se prolongó después de que se anunciara su nombre, en la segunda noche de los Creative Arts Emmys. Para Reiner, fallecido el 14 de diciembre de 2025 a los 78 años, se trató de un reconocimiento tardío y, a la vez, profundamente emotivo.
El último personaje
En The Bear, Reiner interpretó a Albert Schnurr, un consultor empresarial que comparte escenas con Ebraheim, el personaje encarnado por Edwin Lee Gibson. Su presencia no está puesta para adornar la historia, sino para mostrar el proceso de expansión y cambio que atraviesa el restaurante central de la trama, especialmente en lo relacionado con la franquicia y el crecimiento del negocio.
La participación de Reiner formó parte de la cuarta temporada, que fue la última de la serie. Competía por el mismo premio con Michael J. Fox y Brett Goldstein, ambos por En terapia; Hamish Linklater, por Widow's Bay; Christopher McDonald, por Hacks; y Connor Storrie, por Saturday Night Live.
- Reiner ya había ganado un Emmy como intérprete por su trabajo en All in the Family, donde encarnó durante años a Michael Stivic.
- En 2024 volvió a ser nominado, en ese caso como director y productor de un documental.
- Su carrera incluyó la actuación, la dirección y la producción, con títulos como Cuando Harry encontró a Sally y La princesa prometida entre sus trabajos más recordados detrás de cámara.
Este reconocimiento tiene además un valor histórico: fue el primer Emmy póstumo por actuación en pantalla desde 1995, cuando lo recibió Raúl Juliá. En mi lectura, el premio no alcanza a cerrar el dolor de su partida, pero sí devuelve a la conversación pública la potencia de un personaje contenido, silencioso y decisivo, construido por un artista cuya trayectoria todavía conserva una enorme vigencia.
