El Rojo vació la boutique en pleno partido y ahora juega con lo que quedó en el perchero
Independiente vendió a Avalos, Lomónaco y Gutiérrez sobre la hora, canceló deudas con lo recaudado y no trajo a nadie. El equipo de Vaccari se rearma como puede mientras el torneo ya entró en zona de definición.
Dicen que el viento en Avellaneda levanta hasta las hojas del calendario, pero esta vez se llevó tres nombres propios del plantel. El Rojo cerró el libro de pases como cerró muchas otras ventanas: vendiendo lo mejor que tenía y sin reponer ni una pieza. Gabriel Avalos, el Tanque, se fue a Olimpia de Paraguay por una operación total de 950 mil dólares, un monto que incluyó la cancelación de cuotas atrasadas por Zabala y compromisos pendientes con el propio delantero. Traducido: plata que entró y plata que se fue antes de pisar Avellaneda.
El vuelto tampoco alcanzó para ilusiones. Kevin Lomónaco, el central que se había ganado un lugar con los codos y la cabeza, partió al Elche de España por 5,5 millones de la moneda estadounidense. Suena lindo en los papeles, pero gran parte de esa cifra se destinó a pagar la vieja deuda por Marcone y a cumplir con Bragantino, que tenía un porcentaje del pase. O sea, Independiente volvió a hacer de banco de otros clubes.
El patrón de siempre
El chileno Gutiérrez fue el tercer saliente y quizás el que más duele en lo futbolístico. Era el dueño del ataque en el último tramo del campeonato, el que le cambiaba la cara al equipo cuando la cosa se empantanaba. Se fue sin que nadie llegara para ocupar su lugar ni el de Avalos ni el del propio Lomónaco. Mientras tanto, la historia reciente se repite: Felipe Loyola partió a Pisa con obligación de compra de 5,5 millones de euros atada a cinco partidos, y Sergio Barreto ya había emigrado a Pachuca. Ventas que, otra vez, sirvieron más para limpiarle el vericueto financiero a la dirigencia que para robustecer un plantel que hoy mira el fixture con lo justo.
- Avalos a Olimpia por 950 mil dólares, con cancelación de deudas viejas incluida.
- Lomónaco al Elche por 5,5 millones, gran parte destinados a Marcone y Bragantino.
- Gutiérrez se fue libre de arancel emocional: era la figura y no hubo reemplazante.
- Cero incorporaciones en una ventana donde el torneo ya lleva varias fechas disputadas.
Acá no hay moraleja bonita. Hay un equipo de Vaccari que tendrá que reorganizar la defensa y el ataque con los que quedaron en el perchero, en pleno campeonato y con la soga corta del promedio cada vez más cerca. La pregunta cae de maduro y se la dejo a ustedes, que de fútbol saben y mucho: ¿con este plantel y este aire, hasta dónde puede llegar el Rojo en lo que resta del torneo?
Mientras tanto, el finde pinta bravo: a esperar el fixture confirmado y mirar si la altura de Avellaneda sigue soplando a favor de los que quedaron o en contra de los que se fueron.
