El Pirata se llevó la sopa y los tres puntos: Belgrano ganó el clásico en la Docta
Con gol de Hernández, que entró desde el banco, el Celeste venció 1-0 a Talleres en el Kempes y se quedó con el interzonal de la fecha 11 del Clausura.
A veces el viento de Córdoba no sopla: te empuja. Y este domingo, en el Kempes, el que salió empujado fue Talleres. Belgrano se plantó en la Docta, aguantó el chaparrón, y cuando muchos ya se acomodaban para el entretiempo, metió la cuchara en el plato ajeno y se llevó el clásico por 1-0.
El gol que llegó cuando menos se esperaba
A los 41 minutos del primer tiempo, Talleres se había ido al ataque con todo lo que tenía. Error. El Celeste recuperó, salió rápido por la izquierda y metió un centro que parecía no llevar peligro. Fernández no pudo resolver en el primer intento, pero la pelota le quedó servida a Ramiro Hernández, que había entrado hacía poco por González Metilli. El Chiqui la empujó con la justeza del que sabe que estas finales no se perdonan: 1-0 y a otra cosa.
Lo del banco de Ricardo Zielinski fue clave. Además del gol del ingresado, el DT había movido las piezas y le había dado aire fresco al equipo con los ingresos de Benítez, Longo y Velázquez. El partido se cocina desde el banco, y ayer lo entendieron a la perfección.
Vicentini, figura de la fiesta
Porque Talleres no se quedó de brazos cruzados. Rick se comió el área con un zurdazo que se estrelló en el poste, y Depietri cabeceó con destino de red hasta que apareció Vicentini para mandar todo al córner. Después fue Baroni, un pibe de 17 años que ni siquiera había tocado la pelota todavía, el que sacó un tiro libre con la sangre fría de un veterano y la besó contra el travesaño. El Chino salvó las papas más de una vez y se llevó los aplausos que el clásico merece.
- Hernández, que entró desde el banco, facturó el único gol a los 41 del primer tiempo.
- Vicentini fue la figura: desvió un cabezazo de Depietri y tocó un tiro libre de Baroni que terminó en el travesaño.
- Rick estrelló un zurdazo en el palo y Valoyes desperdició un cabezazo con el arco libre.
- Zelarayán casi amplia de derecha, pero su remate dio en el palo y se fue por la línea de sentencia.
Belgrano también tuvo las suyas antes de abrir el marcador. Zelarayán cabeceó alto tras un córner y Passerini le erró al arco en una corrida que pedía red. Hasta Riquelme, con nombre de Selección, regaló una pelota en la salida y casi se convierte en villano de la tarde. No hubo caso: la suerte estaba del lado celeste, y cuando la suerte y el arquero juegan a favor, hasta el más pintado se vuelve pequeño.
El cierre y lo que viene
En el complemento, después del gol, Zelarayán tuvo el segundo en el botín: remató de derecha desde la puerta del área y la pelota besó el palo antes de cruzar por delante del arco. Talleres buscó, empujó, pero el marcador no se movió. El clásico quedó para el Pirata, que se fue de la Docta con los tres puntos bajo el brazo y la sonrisa de los que saben ganar sin sobrar.
Ahora, a mirar el fixture. Belgrano cierra el fin de semana recibiendo en el Gigante de Alberdi, su casa, mientras Talleres tendrá que levantarse rápido porque el torneo no espera. El clásico ya es historia: lo que viene, duele y suma.
