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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El nuevo teclado de Logitech que te deja mezclar interruptores como quien arma un buen asado: lo que hay que saber del G512 X 98

Con sensores analógicos en las teclas de movimiento y switches mecánicos en el resto, el G512 X 98 de Logitech apuesta a un teclado que aguante tanto una partida competitiva como la jornada laboral, sin pedirte que elijas de qué lado estás.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 42 d
El nuevo teclado de Logitech que te deja mezclar interruptores como quien arma un buen asado: lo que hay que saber del G512 X 98

Dicen los que saben que en la vida hay que elegir bien dónde poner el peso, y un teclado no escapa a esa lógica. Hace rato que las marcas de periféricos nos tenían a los usuarios argentinospartidos entre dos veredas: o un teclado pensado pura y exclusivamente para el gaming, con sus luces, sus switches veloces y su estética de nave espacial, o uno más tranquilo, de oficina, donde el clic seco se vuelve un problema cuando hay que escribir ocho horas seguidas. Lo que presentó Logitech con el G512 X 98 va en otra dirección y, la verdad, me parece una movida interesante que vale la pena desmenuzar con calma, porque hay bastante tela para cortar.

Antes de meternos en los fierros, conviene entender qué propone este teclado que se llama "98" por la cantidad de teclas: ni el formato completo con pad numérico a la derecha, ni el tenkeyless que se la corta entera. Es un punto medio que deja lo justo y necesario para trabajar, pero sin sacrificar las teclas de función ni el bloque de flechas, que son las que más se extrañan cuando uno se sienta a editar video o a jugar algo que requiera mover el personaje con precisión.

Una arquitectura que se puede desarmar como un mecano

Lo más jugoso del G512 X 98 está debajo de las teclas, y acá sí vale la pena explayarse porque es donde se juega la diferencia con la competencia. El sistema que Logitech bautizó como Dual Swap permite que el usuario coloque interruptores analógicos solamente en las teclas de movimiento, las famosas WASD, y complete el resto del teclado con switches mecánicos tradicionales de 3 o 5 pines, sin necesidad de desarmar nada raro ni soldar nada. Para quien no esté tan metido en el tema, esto significa que el teclado viene con la posibilidad real de tener un comportamiento analógico en las teclas que importan para mover al personaje y un tacto mecánico clásico en todas las demás, donde uno escribe mensajes, busca archivos o carga el próximo video de la playlist.

En la caja vienen nueve interruptores analógicos Gateron KS-20, que son los que detectan la profundidad de la pulsación, más cinco anillos SAPP para ajustar el punto de presión secundario, esos pequeños cambios en la fuerza que se necesita para que la tecla registre una segunda acción. Y para que no terminen rodando por el cajón, hay un compartimiento trasero donde guardarlos cuando uno decide volver a la configuración original. Es un detalle chico, pero habla de que pensaron en el usuario que experimenta, no solamente en el que compra y deja el teclado como vino de fábrica.

La tecnología que se luce en las teclas que más se usan

  • La tecnología central es TMR (magnetorresistencia de túnel), que detecta posiciones analógicas con una latencia de 0,125 milisegundos, lo que se traduce en frenados y cambios de dirección sin demora perceptible en shooters y battle royales.
  • La tasa de sondeo es de 8.000 Hz, es decir, el teclado consulta la posición de cada tecla ocho mil veces por segundo, lo que garantiza que los combos y cancelaciones en juegos de pelea se ejecuten exactamente en el fotograma justo.
  • Las teclas son de PBT de doble inyección, un plástico más resistente al desgaste y al brillo que el ABS tradicional, con iluminación RGB de 16,8 millones de colores que traspasa cada símbolo sin perder definición con el paso de los meses.
  • El chasis pesa aproximadamente un kilo y cuenta con un montaje por juntas de silicona que amortigua el golpe de cada pulsación y baja el nivel de ruido, algo que se agradece tanto en una oficina compartida como en la pieza a las tres de la mañana.

Detalles que miran de reojo al que labura frente a la pantalla

Ahora, lo que a mí me terminó de cerrar la idea de que este teclado apunta a un público que no quiere vivir con dos periféricos encima del escritorio son los dos diales giratorios que trae en la parte superior derecha. Estos se programan desde el software G HUB de Logitech y sirven para controlar volumen, disparar macros o, lo que me parece más interesante para el laburo cotidiano, navegar por líneas de tiempo en editores de video. Si uno edita seguido sabe lo que es estar moviendo el cursor de un lado a otro para cortar un fragmento o ajustar el volumen de un clip: tener un dial dedicado a eso cambia la dinámica de la jornada y reduce la dependencia del mouse en tareas repetitivas, que es donde se va el tiempo sin que nos demos cuenta.

La conexión es por cable USB-C a USB-A desmontable de 1,8 metros, un largo estándar pero suficiente para la mayoría de los escritorios. Las patas de elevación tienen una segunda función que me pareció astuta: se desprenden y funcionan como extractores de teclas e interruptores, así que no hay que andar buscando herramientas adicionales al momento de personalizar el armado. Para el que le interesa la estética, Logitech vende por separado un reposamuñecas compatible, el G512 X Palm Rest 98, fabricado en acrílico de grado óptico con acabado mate antirreflejos, que además extiende el efecto de la iluminación RGB sobre la superficie del escritorio. No es obligatorio, pero le da una terminación más prolija al setup.

Después de repasar las especificaciones, me queda la sensación de que Logitech escuchó un reclamo viejo de los usuarios: ¿por qué tengo que elegir entre un teclado que rinda al máximo en una partida clasificatoria y uno que no me haga echar al de la pieza de al lado cada vez que tengo que terminar un informe a las once de la noche? El G512 X 98 parece haber encontrado un punto intermedio razonable, sin prometer magia ni revolucionar el segmento, pero resolviendo con elegancia un problema que muchos cargábamos sin animarnos a decirlo en voz alta. Lo que no me queda claro es el precio, porque el material no lo detalla, y ahí es donde la propuesta se juega buena parte de su atractivo para el bolsillo argentino. Pero como concepto, como idea de fondo, me parece que va por el camino correcto.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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