El legado musical de Rubén Rada seguirá vivo más allá de la despedida
La familia del músico confirmó que dejó más de diez discos inéditos y adelantó que trabaja para darlos a conocer de manera gradual. Su hija Lucila también relatou los últimos momentos junto a él y el homenaje popular en Montevideo.
Dicen que cuando un músico se va, lo que importa no es solo la última nota, sino todo lo que todavía queda resonando. En el caso de Rubén Rada, la familia confirmó que su legado no se detiene con la despedida: el músico dejó más de diez discos inéditos, cuya publicación se realizará de manera gradual.
La noticia fue comunicada por su hija mayor, Lucila Rada, a través de un extenso mensaje en el que describió los momentos finales junto a su padre. Según su relato, la familia estaba reunida alrededor de él cuando recibieron la noticia de que había llegado el momento de la despedida. Lucila definió ese instante como el punto más doloroso del proceso y como el inicio de una etapa completamente distinta a la esperada.
El acompañamiento popular transformó el duelo
Antes de salir de la sala, los familiares le hablaron, le dijeron lo que sentirían con su ausencia y recordaron todo lo que había dejado en cada uno de ellos. Lucila escribió que no le quedó pendiente ni un gesto de amor, de generosidad, de humor o de talento. Al abandonar el lugar, encontraron sus teléfonos colmados de mensajes y comprendieron que el dolor no pertenecía solamente al círculo íntimo.
Para la familia, la respuesta del público cambió la manera de vivir el duelo. Lucila describió el acompañamiento como un campo magnético de afecto que extendió el instante inicial hacia un camino colectivo, en el que la tristezaconvivió con la gratitud y la memoria.
El velatorio se realizó en el Palacio Legislativo, donde personas de distintas generaciones y sectores se acercaron a despedirlo. Hubo abrazos, ofrendas, llanto compartido y también risas. La voz de Rada sonó en el salón y algunos momentos incluyeron baile. La familia agradeció a las autoridades del Palacio por haber comprendido la dimensión del homenaje y cedido el espacio.
El cortejo avanzó por Isla de Flores hasta el Cementerio del Norte, acompañado por una multitud que aportó candombe, música y distintos gestos de despedida. Lucila destacó la presencia de dos jóvenes que siguieron la caravana en monopatín con un parlante, las prendas rojas y el círculo de tambores que sonó durante el recorrido.
La familia entiende ese homenaje como una continuidad de la manera en que Rada había expresado querer ser recordado, en línea con lo que dejó planteado en su disco Muriendo de plena. Por eso, más allá del dolor, el legado del músico tendrá también una dimensión futura: hacer llegar al público, con tiempo y cuidado, la producción que dejó sin publicar. Para mí, esa música prometida convierte la despedida en una forma de mantenerlo cerca, escuchando.
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