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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El galés que no entró y el 10 que se fue: dos mundos en una misma ventana internacional

Portugal le ganó 2-1 a Noruega, pero el show quedó afuera: el Bicho calentó media hora y se volvió a su casa sin pisar la cancha. Mientras tanto, Messi se dio el gusto de despedirse con gol y familia en el Monumental.

Por Nicolás ApazaDeportes · · hace 8 d
El galés que no entró y el 10 que se fue: dos mundos en una misma ventana internacional

Dicen que en el estadio do Dragueo siempre hace frío, que el viento del Duero se cuela por las tribunas y te eriza hasta la pelusa del cogote. Pero lo que se vio este viernes en Porto no fue un partido de la Liga de las Naciones, fue un culebrón con pelotas y banco de suplentes como escenario principal.

Portugal le ganó 2-1 a Noruega con una actuación sólida, pero la foto del partido no se la llevó ninguno de los que jugaron. La foto se la llevó un galés de 40 años vestido de civil, con cara de pocos amigos, subiendo a una camioneta y dejando la concentración antes de que el cuerpo técnico repartiera el asado.

La versión del Bicho

Porque según contó el propio Ronaldo en un comunicado, el arreglo con el entrenador Jorge Jesús era clarito como el agua: media horita, ni un minuto menos, ni un minuto más. Calentó durante treinta minutos al costado de la cancha, hizo todos los deberes, esperó con la sonrisa del que va a un asado y se quedó con las ganas. Jesús, con la picardía de un zorro viejo, miró el reloj, miró el partido y decidió que no era el momento.

Ahí se rompió la baraja. El Bicho dijo basta, agarró las valijas y se mandó a mudar antes de que se secara la transpiración de sus compañeros. En el comunicado agregó que tanto la Federación Portuguesa como el propio Jesús le habían pedido que se quedará unos días más, que la convocatoria seguía en pie, que no se enojara, que la próxima vez iba a tener sus minutos.

Y cerró con una frase que en cualquier barrio de Buenos Aires suena a advertencia de cuñado: Créanme, esta es la pura verdad. Una manera de decir: acá mando yo, y el que no la ve, que se compre un LCD.

  • El Bicho calentó treinta minutos al costado pero no ingresó al campo.
  • El acuerdo con Jesús era disputar media hora ante Noruega.
  • Ronaldo abandonó la concentración tras el partido y la promesa caída.
  • Messi convirtió un penal y dio dos asistencias frente a Benín.
  • Sus tres hijos lo acompañaron sobre el césped del Monumental.
  • Su madre y su esposa estuvieron presentes en las tribunas.

La despedida del Diez mientras CR10 armaba escándalo

Mientras en Porto el delantero portugués armaba su telenovela, en el Monumental el otro 10 de esta historia se daba un baño de multitudes. Leo Messi, con la camiseta albiceleste puesta una vez más, se despidió del seleccionado argentino con un partido ante Benín que tuvo todos los condimentos: gol de penal, dos asistencias y la familia entera ocupando palco y campo como si fuera una boda con asado incluido.

Sus tres hijos pisaron el césped con él, mientras la madre y la esposa miraban desde arriba. El capitán argentino completó una actuación con gol y asistencia, en un clima de fiesta que contrastaba de manera filosa con el papelón portugués. La diferencia entre una despedida y una patada al tablero.

El recorrido de ambos con sus selecciones sirve para medir la vara. El Bicho ganó la Eurocopa 2016 con la de Portugal, mientras que el Diez, tras pegar el portazo en 2016, volvió y se sacó la espina con la Copa América 2021, el Mundial 2022 y otra Copa América en 2024. Eso sin contar el retiro transitorio de 2016 cuando la selección perdió otra final y el llanto que recorrió medio planeta.

Pero la pregunta del millón es otra, y queda picando: ¿qué lugar debería tener el acuerdo entre un entrenador y un jugador a la hora de definir sus minutos en cancha? Porque si lo que dice el delantero es verdad, el pacto estaba sellado y alguien lo rompió a último momento. Si lo que dice el entrenador es verdad, el jugador se autoinfló la expectativa y se enojó porque no le dieron el gusto. Las dos versiones son la misma: una discusión de amor entre un DT y una figura que ya no quiere mirar el banco desde abajo.

Acá, en estas pampas, viendo a Messi despedirse con una sonrisa y a Ronaldo enojarse porque no entró ni a sacarse una foto, uno se queda con la sensación de que la vara quedó corta para los dos lados. Para Leo, porque se va con el cariño de todos; para el Bicho, porque se va con un comunicado y la frente caliente. Pero eso, como diría cualquier relator de barrio, es otra historia que se cuenta con el diario del lunes.

Mirá el fixture del finde: hoy Portugal cierra su ventana ante una selección europea, mientras Argentina ya piensa en los próximos amistosos que se vienen después de la despedida del Diez. La cancha, en ambos casos, será testigo del próximo capítulo. Aunque en el caso de Portugal, habrá que ver si el Bicho aparece o manda otro comunicado desde el living de su casa.

NA

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