El City y los 114 cargos: cuando la billetera pesa más que la camiseta
El club inglés fue declarado culpable de irregularidades financieras durante casi una década y podría terminar jugando en el ascenso. La Premier evalúa una sanción que cambia la historia del fútbol.
Digo yo, ¿qué hace uno cuando tiene más plata que el Banco Central y, aun así, le hacen el aguante con la lapicera? El Manchester City, que viene de ganar todo y de pasearse por Europa con el chofer puesto, se despertó con un cachetazo de esos que duelen: 114 de los 115 cargos que le imputaban por irregularidades financieras entre las temporadas 2009-10 y 2017-18. O sea, casi como sacarse un cero en un examen, pero con números de tres cifras.
El descenso que asusta
Lo que viene ahora es lo realmente picante. La Premier tiene en la mesa una deducción de puntos tan bestia que mandaría al equipo de Pep directamente al Championship, la segunda división del fútbol inglés. Imagínense la escena. El City, que hoy camina con puntaje ideal en la temporada, de un día para otro tendría que ir a jugar a canchas con viento y tribunas despobladas. Una locura.
Y ojo, no sería una salida elegante. La idea es que termine la temporada en curso para no romper el torneo a la mitad. Después, caída libre. Si la quita de puntos es lo suficientemente feroz, el club ni siquiera podría aspirar al ascenso en la siguiente campaña. Hablo de perder la categoría de verdad, no de un susto.
A eso se le suma una multa económica importante, pensada más como mensaje que como reparación. El objetivo declarado de la liga no es hacer leña del árbol caído, sino marcar un precedente para que nadie más se atreva a meter la mano en la caja como supuestamente hizo el City durante casi una década.
El final de una era
Porque acá no termina todo en la cancha. Si la apelación del club no prospera, se abre un escenario de novela: la salida del Abu Dhabi United Group, el grupo dueño del club desde hace más de dieciocho años. Chau inversión, chau proyectos, chau el cuento de hadas que arrancó cuando Guardiola todavía no había llegado. Sería un sacudón institucional de esos que mueven el mercado europeo entero.
Como si fuera poco, el tema puede terminar en la Justicia con mayúscula. La pelea legal tiene potencial para enredarse con la relación comercial y política entre el Reino Unido y Oriente Medio. Una papa caliente que nadie quiere agarrar, pero que tarde o temprano va a explotar.
Lo que se viene
Por ahora, mientras los abogados cruzan escritos, el City sigue jugando como si nada. Gana, golea, suma de a tres. Un contraste que da vergüenza ajena: adentro de la cancha, imparable; afuera de los escritorios, contra las cuerdas.
Mientras tanto, el fixture del fin de semana pone al equipo en su cancha esperando rival, en lo que podría ser uno de los últimos partidos en la máxima categoría por un buen tiempo. Habrá que estar atentos. La pelota, en algún momento, va a dejar de rodar.
