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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El campeón arrancó con el pie derecho y Lanús se reencontró con la Liga después de una década

Gimnasia de Comodoro Rivadavia pasó por encima del Granate en la primera fecha de la Liga Nacional 2026/27, con un Chacón imparable y un primer tiempo letal. Lo que dejó el debut y qué le queda pendiente a cada uno.

Por Nicolás ApazaDeportes · · hace 16 d
El campeón arrancó con el pie derecho y Lanús se reencontró con la Liga después de una década

A confesión de partes, relevo de pruebas: en Comodoro Rivadavia no existe el viento que te roba la pelota, existe el viento que te borra del mapa. Y Gimnasia, fiel a su costumbre, le metió un vendaval en la cara a un Lanús que volvió a Primera después de diez años y todavía está acomodándose en el asiento. El 92-74 del Antonio Rotili no admite muchas discusiones: el campeón defiende el trono con los dientes apretados y con un Chacón que parece haber vuelto con la batería al 100%.

Lo de Marcos Chacón fue de esas noches que justifican cualquier pasaje. Veintiocho puntos, siempre en el momento justo, cuando el partido amenazaba con estirarse. Lo escoltaron Gino Balbo, con 15, y Carlos Rivero, con 13. Después Toretta y Dato, con ocho cada uno, se encargaron de que la diferencia no se achicara cuando los titulares descansaban. Del otro lado, Franchino, el capitán del Granate, asumió la responsabilidad y firmó 23. James aportó 17, Merchant 11 y Johnson 10, números que en otro contexto alcanzan para pelear, pero no cuando enfrente hay un equipo que te gana el primero 26-12.

El primer tiempo liquidó la historia

Porque esa es la clave de la noche. Gimnasia salió al parquet como quien defiende una corona: intensidad máxima, defensa dura y un parcial de 26-12 en el arranque que ya anticipaba el destino del partido. Repitió los 26 en el segundo segmento, mientras Lanús apenas levantaba 15. Al descanso, el tablero decía 52-27 y el debutante ya entendía que la Liga es otra cosa. Después, con el resultado casi sellado, el local intentó la épica en el último cuarto y lo ganó 29-19. Poco y tarde, como diría mi abuela viendo un partido de estos.

  • Lo que Gimnasia tiene que sostener: la defensa del primer tiempo, la rotación con Toretta y Dato cuando baja la intensidad, y el volumen de triples (14 de 29, 48%). Si mantiene esos números, pocos lo van a molestar.
  • Lo que Lanús tiene que mejorar: el arranque. Veintisiete puntos en dos cuartos marca que la concentración tardó en llegar. La reacción del final muestra que el grupo está, pero debe entrar antes al partido.
  • La preocupación del campeón: que el último cuarto haya sido para el rival. No fue dramático porque la diferencia era enorme, pero en partidos cerrados esos minutos son los que definen series.
  • La buena noticia del Granate: Franchino asume cuando hace falta, James y Johnson empiezan a carburar y la hinchada volvió a copar el Rotili después de una década. Eso vale puntos en cualquier categoría.

Antes de que la pelota empezara a volar, la cancha se llenó de emociones. Plaquetas para el campeón, plaquetas para los ascensos de Lanús y un pasillo de homenaje que le hizo el Granate al conjunto patagónico. Detalles que nos recuerdan que en el básquet argentino, aun en la máxima categoría, todavía quedan esos gestos que se ven poco en otras ligas. Aplausos para todos los involucrados, que no cuesta nada y vale muchísimo.

Lo que se viene es clave para medir la verdadera temperatura de cada uno. Lanús recibe el 9 de octubre a Oberá Tenis Club en el Rotili, otra prueba brava para ver si los de Favarel ajustan la puesta a punto. Gimnasia, mientras tanto, sigue su gira por Mar del Plata para visitar a Peñarol, un escenario siempre caliente. Dos partidos que van a decir más que este debut, que ganó el campeón con justicia y que le dejó al recién ascendido el consuelo de saber que pertenece. Y eso, después de diez años, no es poco.

NA

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