De la huerta al baño: cómo se reparten la pelea el kiwi y la ciruela pasa cuando la panza se traba
Dos frutas se adueñan de las mesillas argentinas cada vez que el tránsito intestinal se hace rogar. Lo que dice la evidencia, qué las diferencia y por qué ningún alimento, por sí solo, alcanza.
Lo escucho a Don Osvaldo Ramírez, productor de la zona de Colonia Tirolesa, mientras acomoda cajones de kiwi en el galpón de empaque: «Mire, yo a la ciruela pasa la conozco de toda la vida, la comía mi vieja cuando se le cerraba la panza, pero el kiwi me abrió los ojos. A la gente le cuesta menos, lo come como fruta y al rato ya está yendo al baño». Esa frase de arranque resume, sin saberlo, lo que durante años viene estudiando la gastroenterología: que cuando el estreñimiento golpea, las frutas concentran buena parte de las respuestas de la cocina, antes de pasar por la farmacia.
El estreñimiento es, según coinciden los especialistas, uno de los motivos de consulta más frecuentes en los consultorios de gastroenterología en la Argentina. Antes de avanzar hacia cualquier tratamiento farmacológico, las recomendaciones iniciales apuntan a tres columnas: modificar la alimentación, aumentar la ingesta de líquidos e incorporar fibra de forma gradual. En ese marco aparecen dos frutas que se llevan buena parte de la evidencia disponible: el kiwi y la ciruela pasa.
El kiwi: fibra que retiene agua
La Organización Mundial de Gastroenterología sitúa a la fibra y a la hidratación como pilares del abordaje dietario del estreñimiento, y el kiwi responde a ese perfil casi a medida. Aporta fibra soluble e insoluble, retiene agua en el intestino delgado y favorece deposiciones más blandas, lo que se traduce en menos esfuerzo en el baño. Un ensayo multicéntrico, revisado por el Colegio Americano de Gastroenterología, encontró que el consumo de dos kiwis verdes por día se asoció con un aumento de al menos una evacuación espontánea completa y media por semana en personas con estreñimiento funcional o con síndrome de intestino irritable con predominio de constipación. El mismo análisis registró mejoras en la consistencia de las heces y en el esfuerzo durante la evacuación.
La ciruela pasa: otra vía de acción
La ciruela pasa, mientras tanto, opera por un camino distinto. Además de fibra y pectina, contiene sorbitol, un alcohol de azúcar que el intestino delgado absorbe de manera incompleta. Ese proceso atrae agua hacia la luz intestinal, lo que ablanda las heces y facilita su paso. Una revisión publicada en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos identificó además compuestos fenólicos en la ciruela pasa como factores que contribuyen a su efecto laxante, y sostiene que su acción parece apoyarse más en el incremento del volumen del bolo fecal que en una aceleración del tránsito intestinal total.
- Kiwi: dos unidades verdes por día, preferentemente con piel bien lavada, como dosis usada en los ensayos clínicos.
- Ciruela pasa: entre 80 y 100 gramos diarios, repartidos en una o dos tomas, suelen ser la cantidad de referencia.
- Fibra: en ambos casos se recomienda sumar líquidos hasta alcanzar al menos dos litros por día para que la fibra cumpla su función.
- Incorporación: el aumento debe ser progresivo, a lo largo de una o dos semanas, para evitar distensión y gases.
- Pacientes con diabetes o que toman anticoagulantes deben consultar con su médico antes de sumarlas en cantidad.
Estudios comparativos que incluyeron ambas frutas, junto con psyllium, registraron mejoras similares en la frecuencia de evacuaciones espontáneas completas en personas con estreñimiento crónico, por lo que no surge de esa evidencia un ganador indiscutido. La diferencia práctica pasa más por la tolerancia individual: el kiwi tiende a generar menos distensión y molestias digestivas, mientras que la ciruela pasa mantiene ventaja cuando el problema principal son las heces duras. En los dos casos, los especialistas recomiendan una incorporación gradual, porque meter toda la fibra de golpe suele terminar en una panza inflamada y con gases, que es justamente lo contrario de lo que se busca.
Como me lo resume la licenciada en Nutrición María Eugenia Borsatto, del equipo de Gastroenterología del Hospital Italiano de Córdoba, «las dos son buenas aliadas, pero ninguna es mágica: si no se corrige la hidratación y no se mueve el cuerpo, la ciruela pasa y el kiwi solos no alcanzan». En esa misma línea coinciden las guías internacionales, que insisten en que el estreñimiento crónico se aborda con un paquete de medidas, no con una fruta salvadora. Por eso, cuando la panza se sigue trabando después de dos semanas de cambios en la alimentación, la recomendación es volver al consultorio y, recién ahí, evaluar junto con el profesional qué paso seguir.
“La gente cree que come fibra porque come frutas, pero a veces le falta agua, le falta caminar, le falta horario. Ahí es donde el kiwi o la ciruela pasa solos no la sacan.”María Eugenia Borsatto, licenciada en Nutrición del Hospital Italiano de Córdoba
