De Drácula a Castlevania: un viaje por las series que reinventaron al vampiro en la pantalla chica
Entre adaptaciones literarias, comedias, animés y ficciones de terror, el Conde y sus parientes sanguinarios encuentran mil formas de volver a la televisión. Un recorrido por sus historias, creadores y elencos.
Dicen que el muerto que no se enfría, ni de día ni de noche, anda penando por el pago, y algo de eso tienen los vampiros que no se cansan de volver a la pantalla chica. Cada nueva serie los reinventa, los muda de registro y los pasea por géneros que van del terror más solemne al humor más desfachatado. La sangre, claro, es el hilo que los une, pero las formas de contarlos se multiplican temporada tras temporada, y a uno, que lleva años mirando ficción, le da la sensación de que el vampiro es el personaje más camaleónico que dio la literatura gótica.
Del libro a la comedia: Drácula y Lo que hacemos en las sombras
Empecemos por las raíces, que siempre son las que explican el sentido de la ceremonia antes que su vistosidad. Mark Gatiss y Steven Moffat, dos nombres que a los lectores de cierta edad les suenan a Sherlock, se animaron con el clásico de Bram Stoker y firmaron una versión de Drácula en tres capítulos de 90 minutos cada uno. El elenco reúne a Claes Bang en el papel central, junto a Dolly Wells y John Heffernan, y la apuesta fue correr al personaje del siglo XIX hacia un terreno más cercano al suspenso contemporáneo, sin traicionar del todo la novela que le dio origen.
Si lo que el lector busca es reírse, ahí aparece Lo que hacemos en las sombras, la comedia vampírica que Jemaine Clement y Taika Waititi terminaron llevando a la televisión después del éxito de su película. La propuesta junta preocupaciones aristocráticas, peleas internas por el poder del clan y, por supuesto, una sed de sangre que se cruza con la vida cotidiana de Staten Island. El elenco, para quien le interese seguirlo, lo encabezan Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal, y basta un episodio para entender por qué la serie se convirtió en una de las comedias más celebradas de los últimos tiempos.
Del videojuego al animé: Castlevania y el universo animado
La pantalla chica también le abrió la puerta a los vampiros que nacieron en otro soporte. Castlevania toma como punto de partida el videojuego que Konami lanzó en los años ochenta y lo convierte en una serie animada escrita por Warren Ellis. Las voces, en inglés, son de Richard Armitage, James Callis, Graham McTavish y Theo James, y el resultado es una ficción de acción que se mueve con soltura entre el drama medieval y las peleas más coreografiadas, con el Conde Drácula como gran antagonista de la saga.
En otro registro animado, pero con una impronta bien distinta, Tokyo Vampire Hotel propone un cruce raro y atractivo: clanes vampíricos enfrentados, kung fu y un erotismo que no se disimula. La serie fue escrita y dirigida por Sion Sono, un cineasta japonés con fama de no andarse con chiquitas, y el elenco reúne a Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho. Es una de esas propuestas que conviene tomar como lo que es: una experiencia extrema, más cercana al cine de autor asiático que a la televisión convencional.
El terror gótico y las novelas que también muerden
Quedan dos títulos que vale la pena tener en el radar. NOS4A2 parte de una novela de Joe Hill, el hijo de Stephen King, y fue adaptada por Jami O'Brien con música de Mike Patton y efectos prácticos bien al viejo estilo. Sus protagonistas son Ashleigh Cummings y Zachary Quinto, y la serie trabaja con la idea del horror sobrenatural sin descuidar el drama familiar, algo que a esta cronista le recuerda por qué los vampiros, cuando están bien escritos, pueden dar tanto miedo como ternura.
Cierro el recorrido con Penny Dreadful, la creación de John Logan que mezcla el suspenso gótico con el thriller psicológico y reúne en su elenco a Eva Green, Timothy Dalton, Reeve Carney, Rory Kinnear y Billie Piper. Es, para quien firma, la más literaria de todas: toma personajes del imaginario victoriano y los pone a convivir en una Londres oscura donde el vampiro convive con Frankenstein y otros monstruos clásicos. Si el lector tiene que elegir por dónde empezar, le diría que vaya por acá: es la serie que mejor explica por qué, después de más de un siglo, seguimos volviendo a contar la historia del Conde.
“Después de pasar por Drácula, por la comedia neozelandesa, por el animé y por el terror victoriano, a mí me queda la sensación de que el vampiro es, como decía mi abuela, un muerto que no se termina de ir nunca. Vuelve en novela, en serie, en dibujo, y siempre encuentra una manera nueva de mordernos.”Rosario Chauque
