Cuando las molestias digestivas dejan de ser costumbre: por qué la consulta profesional marca la diferencia
La alimentación variada, el movimiento corporal y la atención a los antibióticos forman parte de un cuidado cotidiano del intestino que, según especialistas, no reemplaza la evaluación médica cuando los síntomas se repiten en el tiempo.
La especialista en nutrición clínica Marcie Vaske advirtió que convivir con gases, hinchazón, reflujo o cambios persistentes en las evacuaciones no debería convertirse en una costumbre, dado que esas molestias prolongadas suelen requerir evaluación profesional para identificar sus causas, entre las que se cuentan intolerancias alimentarias, enfermedades digestivas diagnosticables o alteraciones de la microbiota, es decir, del conjunto de microorganismos que habitan en el intestino.
La fibra como aliada cotidiana
Para el cuidado diario del sistema digestivo, una de las claves resides en la variedad de la alimentación, ya que la fibra —presente en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales— contribuye al equilibrio de los microorganismos intestinales, según detallaron las especialistas consultadas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda incluir estos grupos de alimentos y alcanzar un consumo diario mínimo de 400 gramos de frutas y verduras.
“La dietista Jenna Volpe señaló que sostener un patrón con poca variedad y predominio de ultraprocesados puede modificar la microbiota y favorecer procesos inflamatorios en el organismo.”Jenna Vope, dietista
Antibióticos, estrés y movimiento corporal
El Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Estados Unidos (NIEHS, por su sigla en inglés) identifica a la alimentación y a los medicamentos entre los factores que pueden modificar la composición de la microbiota, que incluye bacterias, virus, hongos y otros microorganismos involucrados en la digestión, las defensas y la obtención de energía de los alimentos.
En relación con los antibióticos —fármacos necesarios frente a infecciones bacterianas cuando están indicados—, las autoridades sanitarias recomiendan utilizarlos únicamente con prescripción médica y completar el tratamiento indicado, ya que su uso innecesario puede afectar a microorganismos beneficiosos del intestino. Además, la gastroenteróloga Asma Khapra explicó que el estrés puede alterar los movimientos que desplazan el contenido del tubo digestivo y aumentar la sensibilidad intestinal, por lo que su abordaje también forma parte del cuidado integral.
- Incorporar fibra a través de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales, según la recomendación de la OMS de al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras.
- Sumar alimentos fermentados como parte de una dieta variada, aunque sin sustituir la consulta profesional ante la repetición de los síntomas.
- Respetar la prescripción médica en el uso de antibióticos y completar el tratamiento indicado para preservar la microbiota.
- Realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada, conforme a la recomendación de la OMS para personas adultas.
- Consultar a un profesional de la salud cuando las molestias digestivas se reiteran en el tiempo, para identificar causas específicas y recibir orientación personalizada.
En la ciudad de Buenos Aires, quienes presenten molestias digestivas persistentes pueden acercarse al sistema de hospitales públicos para una consulta con el servicio de gastroenterología, mientras que los centros de atención primaria de la salud —disponibles en los distintos barrios— ofrecen orientación inicial y derivación en caso de ser necesario, con horarios de atención que suelen extenderse de lunes a viernes de 8 a 17 horas, aunque se recomienda corroborar la información en cada efector antes de concurrir.
