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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando las canciones dicen lo que la gente calla: La extraordinaria playlist de Zoey

La serie convierte los sentimientos escondidos en números musicales y propone una mirada original sobre los vínculos, los amores y la familia, con un repertorio que recorre a The Beatles, Queen, David Bowie y Taylor Swift.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 20 d
Cuando las canciones dicen lo que la gente calla: La extraordinaria playlist de Zoey

Dicen por ahí que la música es el idioma que todos hablamos cuando las palabras se quedan cortas, y vaya si esa idea se cumple de punta a punta en La extraordinaria playlist de Zoey, una producción que ya completó sus dos temporadas y que sirve, además, como excusa perfecta para reencontrarse con canciones que uno tiene grabadas a fuego desde hace décadas.

La protagonista es Zoey Clarke, una mujer cuya vida cotidiana se da vuelta después de un episodio extraño: empieza a escuchar, literalmente, lo que sienten las personas que la rodean, y cada emoción se traduce en un tema musical que suena dentro de la escena. Así, un compañero de trabajo que no se anima a confesar lo que le pasa termina cantándole un clásico de los años ochenta, y una amiga agobiada expresa su tristeza con un hit que todos reconocemos al primer acorde.

Un repertorio que es un viaje por la música popular

  • The Beatles, con piezas que siguen sonando frescas después de más de medio siglo.
  • Queen, con arreglos que le ponen tono épico a las confesiones más inesperadas.
  • Cyndi Lauper, con su costado más sensible y otro más desfachatado, según el momento.
  • Taylor Swift, como representante de la canción contemporánea más escuchada.
  • Billy Joel, con el costadón romántico que muchos asocian con sus propios recuerdos.
  • David Bowie, para los giros más raros y las emociones que no encajan en ningún casillero.

La propuesta combina comedia romántica, fantasía y, sobre todo, una mirada muy humana sobre los vínculos, porque lo importante nunca es el show en sí, por más divertido que resulte ver a la gente cantando en la oficina o en la vereda, sino lo que cada canción viene a revelar: un amor que no se declara, un rencor guardado durante años, un pedido de ayuda que la otra persona jamás se atrevió a hacer en voz alta.

La trama familiar se vuelve uno de los ejes más fuertes a medida que avanzan los capítulos, y la serie se anima a meterse con el temor a perder a alguien, con la dificultad de acompañar a quien sufre y con esa sensación tan común de saber qué le pasa al otro y, aun así, no tener idea de cómo ayudarlo, un lugar al que cualquiera de nosotros llega más veces de las que quisiera.

Yo confieso que la enganché pensando que iba a ser una serie livianita, de esas que se miran de a un capítulo antes de dormir, y terminé enganchadísima con la forma en que los números musicales se van encadenando con las conversaciones, porque terminan mostrando lo que en la vida real tantas veces queda afuera de la mesa, y eso, para una platea de cuarenta, cincuenta, sesenta años, pega de una manera particular, porque uno ya acumuló silencios propios como para reconocerlos en pantalla.

Para los que se preguntan si vale la pena empezar una serie sabiendo que tiene solo dos temporadas, la respuesta corta es sí: la historia cierra su recorrido sin estirarse de más, y deja esa sensación agradable de haber visto algo redondo, donde cada canción cumple un papel y cada personaje termina diciendo, de una manera u otra, eso que llevaba años callado.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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