Cuando el tren de las seis se vuelve una trampa para el corazón: la película que juntó a De Niro y Streep fuera de su zona de confort
En 1984, dos de los actores más respetados de Hollywood dejaron la guerra y el drama histórico para meterse en un romance incómodo, cotidiano y neoyorquino que todavía se puede ver.
Dice un refrán criollo que nadie se enamora queriendo, y si uno lo busca se le escapa. Algo de ese adagio parece haber tenido en la cabeza el director Ulu Grosbard cuando en 1984 juntó a Robert De Niro y Meryl Streep en Falling in Love, que aquí conocimos como Enamorarse, un drama para adultos que prefiere la conversación al estallido y el silencio al grito. No hay balas ni selvas asiáticas: hay dos personas casadas que se cruzan en una librería de Manhattan en diciembre y, sin buscarlo, se reconocen.
Antes de este film, De Niro y Streep habían compartido elenco nada menos que en El francotirador, la película bélica de Michael Cimino que en 1978 les había exigido otro tipo de marcas en el cuerpo y en la voz. Seis años más tarde, Paramount Pictures los convocó para hacer exactamente lo contrario: contar la incomodidad de un sentimiento que llega fuera de lugar. El guion fue de Michael Cristofer, un autor acostumbrado a trabajar los vínculos como si fueran campos minados, y Grosbard lo puso en escena con la paciencia de un director que prefiere que la cámara mire antes que hable.
La historia: un paquete equivocado y lo que sigue
Frank Raftis, el personaje de De Niro, y Molly Gilmore, el de Streep, se confunden los paquetes en una librería en época navideña. Lo que empieza como una molestia menor se transforma en excusa para volver a encontrarse meses después, en el tren de la mañana y de la tarde, en esos trayectos rutinarios donde uno termina cruzando miradas con perfectos desconocidos. La familiaridad crece, la atracción también, y ahí aparece el verdadero nudo del film: los dos están casados, con hijos, con rutinas, con acuerdos más o menos explícitos, y lo que sienten no está en los planes de nadie.
Lo interesante de Enamorarse es que no romantiza la infidelidad ni la condena de entrada. La película pone a Frank y Molly frente a la pregunta más difícil: qué hacer con algo que ninguno de los dos buscó, sabiendo que cualquier decisión lastima a alguien. El drama no está en el romance en sí, sino en todo lo que ese romance obliga a revisar: los compromisos asumidos, la palabra dada, la distancia entre lo que uno siente y lo que está dispuesto a hacer con el resto de su vida.
- Elenco principal: Robert De Niro como Frank Raftis y Meryl Streep como Molly Gilmore, dos adultos casados que se conocen en una librería de Manhattan en Navidad.
- Elenco de apoyo: Harvey Keitel, Dianne Wiest, Jane Kaczmarek y David Clennon, que arman la red de matrimonios y obligaciones alrededor de la pareja central.
- Dirección: Ulu Groenbard, con foco en los diálogos y en los gestos pequeños más que en los grandes estallidos.
- Guion: Michael Cristofer, a partir de la novela de Charles Grodin, autor también de la obra original.
- Producción: Paramount Pictures, que buscaba reposicionar a sus dos estrellas en un registro más íntimo después del éxito de El francotirador.
Manhattan como personaje
La ciudad de Nueva York funciona como un personaje más de la historia. La librería, los vagones del tren, los bares después del trabajo, las veredas nevadas: todo son escenarios ordinarios, de esos que cualquiera atraviesa sin mirarlos dos veces. Y sin embargo, para Frank y Molly esos mismos lugares se vuelven extraordinario porque en ellos pasa lo inesperado. Es, en ese sentido, una película sobre la rutina que se rompe: sobre cómo un día cualquiera puede cambiar sin que uno lo haya pedido.
La crítica de la época no fue unánime, y vale la pena recordarlo. Roger Ebert le puso dos estrellas sobre cuatro y discutió el guion, aunque reconoció momentos puntuales de la interacción entre De Niro y Streep. Otros textos la compararon con Breve encuentro, el clásico inglés de 1945 que cuenta una situación parecida: dos personas que se enamoran sin buscarlo y deben hacerse cargo de lo que les pasa. La comparación no es menor, porque ambas películas comparten esa idea de que el verdadero conflicto no es el amor, sino la decisión.
En la taquilla, los números fueron modestos: Box Office Mojo registró unos 11.129.057 dólares en Estados Unidos y Canadá, con un arranque cercano a los 2,3 millones. No fue un fracaso estrepitoso, pero tampoco el fenómeno que la productora esperaba al juntar a dos ganadores del Oscar en un drama romántico para el público adulto. Con el paso de los años, Enamorarse quedó como una de esas películas que el público masivo olvidó pero que los devotos de sus dos protagonistas suelen mencionar cuando se les pregunta por un título raro, casi secreto, dentro de esas filmografías enormes.
A cuatro décadas de su estreno, el film vuelve a estar disponible para quienes no lo vieron en su momento o para quienes, como me pasó a mí cuando lo reencontré, buscan un De Niro que no resuelve nada a los golpes y una Streep que todavía no era la gigante de moda sino una actriz de gestos pequeños que dice todo con la mirada. Es una película para ver en invierno, con la luz baja y un rato largo por delante. Lo recomiendo como quien recomienda un buen libro encontrado en una librería: por accidente, y justo a tiempo.
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