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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando el cuerpo no apaga la alarma: las señales del estrés que se instala y no se va

Despertar agotado, perder el hilo a mitad de una frase o estallar por nimiedades pueden parecer detalles sin importancia, pero specialists y estudios recientes coinciden en que forman un patrón: la respuesta de estrés se quedó encendida y empieza a pasar factura en el sueño, la memoria y el ánimo.

Por Delfina ColqueComunidades y territorio · · hace 34 d
Cuando el cuerpo no apaga la alarma: las señales del estrés que se instala y no se va

Lo cuento tal como me lo cuenta una conocida chaqueña, chaqueña del barrio Los Sauces, que me pidió reservar su nombre pero no el lugar: "Yo sigo yendo a trabajar, contesto todos los mensajes, llevo los chicos al colegio, pero hace meses que me despierto a las tres de la mañana con el corazón acelerado, como si se me hubiera olvidado algo. Y a la mitad de una frase se me va el pensamiento. Mi marido me dice que estoy insoportable, y la verdad es que yo ya no me reconozco". Esa descripción, que podría parecer el retrato de una semana pesada, es en realidad una de las formas más comunes en que se presenta el estrés crónico, ese estado de alerta sostenida que no se apaga cuando termina el día.

La diferencia entre una semana exigente y un desgaste instalado

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, conocidos por su sigla CDC, llevan años advirtiendo que el estrés prolongado en el tiempo deteriora de manera silenciosa el sueño, la capacidad de concentración y la estabilidad emocional, y remarcan que el problema no aparece de un día para otro sino que se va acumulando hasta que la rutina empieza a costar más de lo que debería. En ese punto, lo que parecía un ritmo exigente se transforma en un modo de funcionamiento en el que el cuerpo y la mente ya están operando al límite aunque por afuera la vida siga igual.

Una investigación publicada en 2025 en la revista Frontiers in Psychology, que revisó 45 trabajos anteriores y más de 2.000 estudios sobre el tema, encontró que las alteraciones del sueño y los problemas cognitivos, sobre todo en atención, memoria y funciones ejecutivas, aparecen de manera consistente en los cuadros de estrés crónico. En la misma línea, un estudio difundido en 2024 por la revista Neurobiology of Stress señaló que la exposición prolongada a situaciones de estrés puede afectar la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y el control de la conducta, es decir, esas herramientas mentales que usamos para organizarnos, recordar lo que tenemos que hacer y responder con paciencia.

“El problema aparece cuando la respuesta de estrés no logra apagarse, y a partir de ahí el cerebro empieza a administrar mal recursos básicos como organizar, recordar, priorizar y responder con calma, que pasan a consumir mucha más energía que antes.”Leah Doane, profesora de Psicología de Arizona State University
  • Despertares nocturnos sin motivo aparente o sensación de no haber descansado aun habiendo dormido las horas recomendadas.
  • Dificultad para sostener la atención: perder el hilo a mitad de una frase, olvidar lo que se iba a buscar o repetir preguntas ya respondidas.
  • Irritabilidad creciente ante contratiempos menores, con reacciones mas intensas de lo que la situacion justifica.
  • Dificultad para tomar decisiones simples o para priorizar tareas cotidianas, que antes se resolvian sin esfuerzo.
  • Tension muscular persistente, especialmente en cuello y espalda, y sensacion de cansancio que no se explica por el esfuerzo fisico.
  • Cambios de humor, ansiedad difusa o una sensacion constante de estar al limite, incluso en momentos de descanso.

Por que cuesta tanto darse cuenta a tiempo

Una de las razones por las que este cuadro pasa desapercibido es que la continuidad de la rutina funciona como una senal enganosa: alguien puede seguir llegando a tiempo, cumpliendo compromisos y respondiendo mensajes, mientras convive con sueno fragmentado y una tolerancia cada vez menor a la frustracion, y entonces el entorno tarda en ver lo que la persona ya esta sintiendo por dentro. En distintos espacios de bienestar se viene usando la expresion modo supervivencia para describir ese estado de alerta sostenido, aunque no se trate de un diagnostico clinico sino de un modo de ordenar senales que, tomadas por separado, parecen insignificantes pero que juntas dibujan un patron claro.

Mi conocida del barrio Los Sauces me dijo algo que se parece mucho a lo que relatan los estudios: "No es que tenga un problema grave, es que hace meses que nada me alcanza, y cuando alguien me pregunta como estoy ya no se que contestarle". Esa frase, que parece menor, condensa el punto al que llegan los especialistas cuando explican que lo que importa no es el nombre del cuadro sino reconocer el patron: dormir peor, rendir menos, irritarse mas y sentir que la energia se agota antes de terminar el dia. Cuando eso se prolonga en el tiempo, los CDC recomiendan consultar a un profesional de salud para evaluar el cuadro, ya que el desgaste sostenido puede terminar afectando tanto la salud fisica como la mental si no se aborda a tiempo.

Lo que la conversacion con esa vecina dejo flotando, y que en el fondo termina siendo lo que la gente suele pedir cuando se anima a hablar del tema, es algo tan sencillo como dificil de cumplir: que en algun momento alguien del entorno, un medico, un familiar o un companiero de trabajo, pregunte de verdad como esta y se quede a escuchar la respuesta, porque mientras la alarma interna siga encendida y la rutina siga tapando todo, lo que se necesita es justo lo que el estres cronico se encarga de borrar, y eso es un espacio para detenerse antes de que el cuerpo termine pagando lo que la cabeza ya no puede sostener.

DC
Delfina ColqueComunidades y territorio

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