Chacho tendió su propia red de salud mental: nodos regionales, equipos en el territorio y un sistema de crisis abierto todo el día
Un proyecto que ya se debate en la Legislatura chaqueña propone ordenar bajo un mismo paraguas los servicios públicos de salud mental que hoy funcionan dispersos, con presencia territorial, atención de urgencias durante todo el año y seguimiento obligatorio después de cada internación.
A Hermelinda le cuesta hablar de las noches largas que pasó al lado de su hijo cuando la depresión se le instalaba otra vez en el living de la casa de Villa Río Bermejito, en el norte del Chaco. Cuenta que cada crisis arrancaba igual: un llamado al hospital de cabecera, la ambulancia que no siempre llegaba a tiempo y la sensación, después del alta, de volver a empezar de cero. Por eso dice que, cuando se enteró de que en la Legislatura provincial se está discutiendo un proyecto para crear una Red Provincial de Salud Mental Comunitaria, prestó atención. "Yo quiero que mi pibe no quede otra vez librado a la suerte cuando le dan el alta, y que en el paraje tengamos a quién llamar a las tres de la mañana", resume, mientras acomoda el mate en el patio de tierra.
La propuesta que se analiza en la Cámara de Diputados del Chaco no nace de la nada ni pretende montar por primera vez un sistema de salud mental donde antes no había nada. Lo que busca, según el texto al que tuvo acceso este portal, es algo más concreto y a la vez más ambicioso: articular bajo una misma estructura provincial todos los dispositivos, programas y profesionales que ya forman parte del sistema público chaqueño, para que dejen de funcionar como islas y pasen a responder a una lógica de red con presencia territorial.
Una provincia dividida en nodos y equipos que salen a caminar los barrios
El corazón del proyecto es la organización de la provincia en nodos regionales de salud mental, que se van a apoyar en las regiones sanitarias que ya existen en el Chaco. Cada nodo tendrá la responsabilidad de hacer un relevamiento detallado de su población a cargo: dónde vive la gente, qué servicios hay y cuáles faltan, qué barreras concretas aparecen cuando alguien necesita pedir un turno o llegar a una consulta.
- Equipos interdisciplinarios con psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y acompañantes terapéuticos, que se van a ir incorporando de manera progresiva.
- Consultas ambulatorias y visitas domiciliarias, para que la atención no dependa exclusivamente de que la persona pueda trasladarse hasta un centro de salud.
- Intervenciones en crisis y seguimiento posterior a las internaciones, con un Plan Individual de Cuidados obligatorio en los casos que lo requieran.
- Centros comunitarios, hospitales de día, espacios de rehabilitación psicosocial y dispositivos de acompañamiento familiar, con eje en la integración educativa, laboral y social.
Uno de los puntos que más remarcaron los equipos técnicos que trabajaron en el borrador es el seguimiento obligatorio después de una internación o de una situación de riesgo. La norma establece que, en esos casos, se deberá elaborar un Plan Individual de Cuidados, con un equipo responsable asignado de manera formal y con un abordaje que contemple no solo al paciente sino también a su familia y a la comunidad en la que vive, porque la idea es que la persona no quede flotando entre el hospital y la casa una vez que recibe el alta.
Urgencias las 24 horas y un capítulo entero dedicado al suicidio
En materia de urgencias, el proyecto prevé la creación de una estrategia provincial de atención de crisis que funcione las 24 horas durante los 365 días del año. Cada región sanitaria deberá definir sus propios protocolos para recibir las consultas, evaluar al paciente, intervenir cuando hay riesgo cierto y, sobre todo, garantizar que después de la crisis exista continuidad en el cuidado, de modo que nadie termine atendido y abandonado a la vez.
La prevención del suicidio tiene un apartado propio dentro del texto. La iniciativa propone integrar los programas provinciales que ya están en marcha, darles prioridad al seguimiento de las personas en situación de riesgo y desarrollar acciones de posvención, es decir, de acompañamiento a quienes están transitando un duelo por estas situaciones. Los trabajadores de los servicios involucrados, además, recibirán capacitación específica para detectar señales de alerta y actuar en consecuencia.
El proyecto también fija plazos. Si la Legislatura chaqueña lo convierte en ley, el Ministerio de Salud provincial tendrá 180 días corridos para presentar un plan de implementación con metas concretas a cinco años, lo que le da al Estado chaqueño un horizonte claro para ordenar un sistema que, hasta ahora, crece más por acumulación de parches que por planificación.
En los barrios del interior profundo del Chaco, donde Hermelinda y otras familias de las comunidades qom y wichí suelen moverse entre la posta sanitaria, el hospital de referencia en Resistencia y los agentes sanitarios del pueblo, el debate que se viene en la Legislatura se mira con una mezcla de expectativa y cautela. Lo que la gente pidió, en las audiencias previas y en cada reunión territorial que se hizo durante la elaboración del proyecto, fue algo bien puntual: que la red no quede escrita en un papel y que, cuando alguien vuelva del hospital después de una crisis, haya un equipo que lo esté esperando del otro lado de la tranquera. Eso fue lo que le plantearon, sobre todo, a los diputados provinciales que tendrán la palabra final en los próximos meses.
