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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Celine Dion, otra vez de pie: el regreso que París esperó cuatro años

La cantante canadiense abrió una residencia de 16 funciones en el Arena de París, lloró antes de cantar la primera canción y habló por primera vez en un escenario sobre el síndrome de persona rígida, la enfermedad que la obligó a bajar el telón en 2022. Una crónica del retorno más esperado de la música internacional.

Por Rosario ChauqueCultura y tradiciones · · hace 31 d
Celine Dion, otra vez de pie: el regreso que París esperó cuatro años

Dicen que cuando el sufrimiento se vuelve largo, lo único que termina curándolo es la vuelta, y vaya si lo entiendo mientras escribo esta nota: Celine Dion volvió a cantar en vivo, en un escenario de verdad, frente a un público de carne y hueso, y lo hizo después de cuatro años de silencio que para los argentinos que crecimos escuchándola en el auto con la familia no fueron otra cosa que una espera larga, larga de verdad.

Una apertura entre lágrimas y una promesa rota a propósito

La noche del debut, en el Plenitude Arena de las afueras de París, la canadiense rompió en llanto antes de entonar la primera canción. Ella misma lo reconoció delante de las butacas llenas: Me había prometido no llorar, admitió. Y enseguida, con esa honestidad que siempre la caracterizó, completó la frase que desarmó a la platea: No cumplo mis promesas. Pero estoy muy feliz de verlos a todos. Los extrañaba.

Esa es, me parece, la mejor manera de entender qué es un regreso: no como un show espectacular sino como un abrazo largo, demorado, con un moco medio incómodo y la sonrisa que no entra.

El síndrome de persona rígida, explicado desde la escena

Antes de ser un caso clínico, lo que le pasa a Celine Dion es una historia personal, y eso fue lo que ella eligió contar arriba del escenario. En 2022 le diagnosticaron síndrome de persona rígida (SPS, por sus siglas en inglés), un trastorno neurológico y autoinmune poco frecuente que produce rigidez muscular progresiva. Es una enfermedad que no se elige, que no avisa y que, sobre todo, obliga a reaprender el propio cuerpo de un día para el otro.

Ella lo planteó así, en su propio idioma y sin eufemismos médicos: Al convivir con ello día tras día, he aprendido a aceptarlo. Y he decidido convertirlo en mi razón de vivir. Después, mirando al público, dejó una reflexión que vale también para los que no vamos a un concierto en nuestra vida: No sabemos por lo que está pasando la persona que tenemos al lado. Tomemos esa energía y compartámosla. Para eso sirve la música.

Nueve millones de intentos por una entrada

El regreso había sido anunciado el 30 de marzo, justamente el día del cumpleaños de la cantante, con un evento frente a la Torre Eiffel al que ella no asistió en persona pero al que se sumó con un mensaje en video. El monumento se iluminó con un espectáculo de luces coreografiado con sus canciones, una postal parisina que viajó por el mundo. Lo concreto, lo que mide la locura que genera esta mujer, fue el dato que difundió la producción: nueve millones de personas se habían anotado para acceder a la preventa de entradas. Nueve millones. Para una residencia, no para una gira mundial.

La expectativa se notó en las calles de París desde mucho antes de la primera función. Fans se apostaron frente al hotel donde se alojaba la artista y cantaron temas de su repertorio, y una estación de subte cercana al arena fue rebautizada de manera temporal como Celine, decorada con fragmentos de sus letras más conocidas. Son esos detalles que parecen chicos pero cuentan lo que ningún rating explica: la gente la quería de vuelta, no por nostalgia, sino porque algo de ella le faltaba al paisaje.

Funciones postergadas que, al fin, se hacen

Las dieciséis funciones estaban previstas originalmente para 2020, como parte de la gira Courage World Tour. Primero se postergaron por la pandemia de coronavirus y después, otra vez, por los problemas de salud de la artista. Cada una de esas noches recibe en promedio a más de 33.000 espectadores, lo que da una idea de la escala del reencuentro: no es un teatrito, es una ciudad entera entrando y saliendo de un arena por noche.

  • Regreso: primera actuación como cabeza de cartel desde 2022, en el Plenitude Arena de París.
  • Residencia: 16 funciones, originalmente planeadas para 2020 y postergadas por la pandemia y por la enfermedad.
  • Enfermedad: síndrome de persona rígida (SPS), un trastorno neurológico y autoinmune poco frecuente con rigidez muscular progresiva.
  • Demanda: nueve millones de personas se anotaron en la preventa anunciada el 30 de marzo.
  • Capacidad: más de 33.000 espectadores por noche en promedio.
  • Homenaje urbano: una estación de subte cercana al arena fue rebautizada como Celine.

Al cierre de la primera noche, Celine fue concreta: muchas gracias, alcanzó a decir antes de que el aplauso se la llevara. No hizo falta nada más. Porque hay regresos que se miden en cifras, en millones de tickets vendidos, en luces sobre el río Sena, y hay regresos que se miden en otra cosa: en el cuerpo de una mujer que vuelve a pararse en un escenario, que llora antes de cantar porque sabe que la están mirando, y que igual canta. Mirándola uno entiende por qué la esperaron cuatro años sin quejarse. Yo, mientras escribo esta nota desde Buenos Aires, me descubro tarareando una balada vieja de las de los noventa y entendiendo todo.

RC
Rosario ChauqueCultura y tradiciones

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