Carlitos vuelve a la final y va por el bicampeonato en Tokio
El murciano remontó ante Munar y ahora se mide con Lehecka, al que le ganó tres de las cuatro veces que se cruzaron. Busca su primer título desde que volvió de la lesión en la muñeca.
Volvió el viento a Tokio, pero esta vez sopló a favor de Carlitos Alcaraz. El número tres del mundo se sacó de encima a su compatriota Jaume Munar por 5-7, 6-3 y 6-1 y se metió en la final del ATP 500 japonés, donde lo espera el checo Jiri Lehecka.
El arranque fue de esos que hacen tirar el café: perdió el primer set, mostró irregularidades y Munar se le plantó con autoridad. Pero el murciano tiene eso, una capacidad de resets que ya se volvió marca registrada. Del 5-7 inicial pasó al 6-3 y después barrió al mallorquín con un 6-1 inapelable. Dos horas y media de partido que terminaron con sonrisa española.
Un regreso que todavía busca su premio
Lo que está en juego para el español no es un título más. Es el primero desde que se lesionó la muñeca y estuvo cuatro meses afuera del circuito. Cuatro meses en los que, entre la rehabilitación y la paciencia, se le habrá ido la vida. Por eso este domingo en Tokio tiene un peso extra: lo que defenderá es mucho más que un trofeo, es la confirmación de que la muñeca está otra vez para el baile.
“No sé lo que pasó en el primer set, tengo la sensación de que sufro en cada primer parcial, pero estoy contento de la manera en que consigo volver al partido cada vez.”Carlos Alcaraz
Lehecka, el rival que le sienta bien
- Lehecka viene de superar al monegasco Valentin Vacherot por 6-4 y 6-2 en la otra semifinal.
- El checo está 19 del mundo y va por su tercer título ATP.
- Alcaraz domina el historial: tres victorias contra una.
- Será la cuarta final del año para el murciano, que ya levantó el US Open y Doha.
Si Alcaraz se queda con el título, repetirá bicampeonato en Tokio, algo que no pasa desde que Pete Sampras lo lograra en 1993 y 1994. Nada menos. La final se juega este domingo, con horario y cancha a confirmar en el correr del día. Yo, la verdad, ya me acomodé en el sillón.
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