Boca se quedó con las manos vacías en el cierre y ahora va por Rytas en Beijing
El Xeneize perdió 79-74 ante NBA G League United, dejó escapar una ventaja de ocho puntos en el último cuarto y terminó segundo en el Grupo B de la Copa Intercontinental. Este sábado, desde las 9 de la mañana hora argentina, se mide con los lituanos por un lugar en la final.
A esta altura, lo de Boca ya no sorprende. Vuela más alto que el Obelisco en ataque y después se cae a pedazos cuando la cosa se pone seria. En Beijing, el equipo de Nicolás Casalánguida perdió 79-74 ante NBA G League United, dejó escapar una renta de ocho puntos en el último cuarto y tendrá que jugar las semifinales de la Copa Intercontinental frente a Rytas Vilnius, de Lituania.
El Xeneize estuvo al frente durante más de 32 minutos y llegó a ganar 72-64 con el brasileño Micheal Warren como bandera. Pero los últimos cinco minutos fueron una película de terror: Lester Quiñones se enchufó, Sean East II clavó el empate en 74 y Eric Dixon firmó el doble que dejó a los norteamericanos arriba por 76-74 a falta de un minuto.
Los dólares mandaron
Dixon terminó con 17 puntos y 8 rebotes. Quiñones y East II aportaron 13 cada uno. James Bouknight, otro jugador con contrato en la NBA, cerró con 11. Del lado argentino, Warren fue el máximo anotador con 15. Tomás Monacchi firmó 8 con dos triples en cuatro intentos y se ganó un aplauso aparte.
Cómo se construyó la ilusión
- Boca arrancó con un primer cuarto demoledor: 25-20 y seis de ocho en triples.
- En el segundo período estiró a 41-32 y se fue al descanso 43-36, con un 44 por ciento de eficacia desde el perímetro.
- Dos bombazos de Lucas Faggiano en el tercer cuarto le permitieron ingresar al último arriba 62-60.
- Ahí, el aire se cortó con la pérdida de Francisco Cáffaro por un golpe en una volcada y la salida por cinco faltas de Leo Lema tras apenas 11 minutos.
El aire de Beijing, seco como la garganta de un cantante de tango en febrero, no perdonó. Boca terminó quemado en la rotación y pagando caro cada yerro en el cierre. La ejecución fallida de Kriss Helmanis bajo el aro y los libres de Dixon y Quiñones sellaron la historia.
“No nos alcanza con tener el partido en el bolsillo. Hay que saber cerrarlo, y eso se aprende sufriendo.”Lectura del propio vestuario boquense
Ahora se viene Rytas, un equipo lituano que no le va a regalar nada. Yo ya me preparé el café, agarré la campera porque en Beijing a la mañana hace un frío que pela, y voy a estar mirando el partido desde la tele. Le tengo fe al Xeneize: si mantiene la puntería del primer tiempo y esta vez aguanta los últimos cinco minutos, la final puede ser una fiesta. Por ahora, a confiar y a bancar.
