Boca se llevó el clásico del Nuevo Gasómetro y ya suma 14 sin perder: el uno por uno de una noche con lluvia y lateral derecho encendido
Con goles de Lozano y Merentiel, el Xeneize venció 2-0 a San Lorenzo en el Bajo Flores, aprovechó la roja a Insaurralde y se acomodó en la Zona A y en la tabla anual. Crónica, contexto y lo que viene.
A veces uno se pregunta si el viento y la lluvia en el Nuevo Gasómetro juegan para el que menos se queja. Anoche, Boca se quejó poco y ganó mucho. El 2-0 sobre San Lorenzo le permitió estirar a 14 la racha sin derrotas y meterse de lleno en la pelea del Clausura, con el agregado de quedar tercero en la tabla anual, a un punto de Independiente Rivadavia y Argentinos Juniors. Nada mal para un equipo que sigue armándose.
El primer tiempo fue de esos que se cuentan con bostezos. San Lorenzo se plantó con la idea de no regalar nada atrás y el Xeneize abusó de centros que terminaban en la nada. A los 35, sin embargo, todo cambió: Nazareno Arasa le sacó roja directa a Manuel Insaurralde por un planchazo sobre Ascacibar y el Cuervo se quedó con diez. Rubén Darío Insua metió a Juan Cruz Rattalino por Alexis Cuello para reorganizar el mediocampo, pero el daño ya estaba hecho.
Los laterales, los que rompieron el partido
Lozano y Lautaro Blanco fueron los dueños de la noche. El chaquecho, que viene de marcar en la Sudamericana ante San Pablo, abrió el clásico con un zurdazo cruzado al primer palo de Devecchi. Después, Blanco se juntó con Merentiel, el le puso el centro al nueve y el nueve selló el 2-0 con una definición de manual. La frialdad de la frase no le hace justicia al ruido que hubo en el Gasómetro: fue puro desahogo xeneize.
- Lozano volvió a convertir tras su gol en Brasil y se consolida como una de las piezas más regulares del equipo.
- Blanco llegó a 19 asistencias desde que se puso la azul y oro: una cifra que explica por qué Insua lo mira de reojo.
- Merentiel ganó en el área y facturó con su clásico derechazo bajo: el centro delantero que Boca necesitaba.
- San Lorenzo terminó con diez y con más dudas que certezas: décimo en su zona y vigésimo en la anual.
El segundo tiempo, el de la posesión y los espacios
Boca se adueñó del partido en la segunda mitad: 75% de posesión y 16 remates, siete al arco. Antes del descanso había tirado centros como quien tira mensajes al vacío; después encontró los pasillos por las bandas y la pausa de Paredes para manejar los tiempos. La lluvia intensa en el Bajo Flores también hizo de las suyas: en una de Flores, un charco le frenó la pelota y cortó una jugada que pintaba para gol del Cuervo. A veces el fútbol y el clima se dan la mano.
“Falta mucho trabajo para que podamos volver a ser un equipo que compita bien.”Rubén Darío Insua, tras la derrota
Lo del Gallego no es queja ni lamento: es diagnóstico. San Lorenzo arrancó su tercer ciclo de Insua con un empate 1-1 ante Independiente y anoche volvió a quedar en evidencia cuando le tocó correr detrás de la pelota. La expulsión de Insaurralde lo dejó sin margen y el equipo nunca encontró una idea para lastimar.
Boca, mientras tanto, sigue de racha: 14 sin perder, en playoffs del Clausura, en semifinales de la Sudamericana y con un lateral derecho que está inflado de confianza. No es el Boca de hace seis meses, pero tampoco lo necesita. Ahora, a pensar en lo que viene.
El fixture del finde y la cancha
Boca cierra la fecha en la Bombonera: el sábado recibe a Aldosivi desde las 19.30, en un partido clave para afirmarse en el quinto puesto de la Zona A. San Lorenzo, por su parte, visitará a Independiente Rivadavia en Mendoza el mismo día, a las 16.45, con la obligación de sumar para no descolgarse. Dos equipos con urgencias distintas y un mismo calendario: el fútbol argentino no para.
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