Black Torch: la amistad entre un ninja y un gato que no es un gato
La serie animada que lleva el manga de Tsuyoshi Takaki a la pantalla adapta una historia de acción, espíritus y criaturas sobrenaturales en apenas doce episodios disponibles en Crunchyroll.
Dicen que el que tiene un amigo tiene un tesoro, y cuando el amigo además te salva la vida, el tesoro vale doble. Algo de eso recorre Black Torch, la serie japonesa que acaba de desembarcar en la plataforma Crunchyroll y que, en apenas doce episodios, propone una historia de fantasía urbana donde la acción convive con lo sobrenatural y con un vínculo muy particular entre sus dos protagonistas. La propuesta lleva a la pantalla el manga de Tsuyoshi Takaki y fue animada por el estudio 100studio.
Una amistad que nace en el bosque
Antes de hablar de peleas y monstruos, conviene entender qué es lo que se cuenta y por qué importa. El punto de partida es sencillo y a la vez atípico: Jiro es un joven que recibió entrenamiento ninja de su abuelo y que, como si fuera poco, tiene la capacidad de hablar con los animales. Rago, en cambio, es un mononoke, un espíritu que lleva la apariencia de un gato negro y que pasó largos años sellado, lejos del mundo. Sus caminos se cruzan cuando Jiro lo encuentra herido en un bosque y, en lugar de seguir de largo, decide ayudarlo. Ese gesto, tan humano y tan cotidiano, termina siendo el inicio de todo.
El encuentro, claro está, no termina en un simple thanks y un hasta luego. Otro mononoke aparece y ataca, y Jiro se interpone para proteger a Rago. La herida que recibe es mortal, y entonces el espíritu toma una decisión que cambia las reglas del juego: para salvarlo, se fusiona con él. Desde ese momento, el muchacho y la criatura sobrenatural comparten el mismo cuerpo, y la relación entre los dos se convierte en el corazón de la historia. No se trata solamente de un poder nuevo: se trata de aprender a convivir con alguien muy distinto, literalmente adentro de uno.
La organización que les da un lugar en el mundo
Esa fusión los lleva, casi sin proponérselo, a la Oficina de Espionaje, donde los incorporan a Black Torch, un departamento de creación reciente cuya misión es enfrentar a los espíritus malignos. La organización funciona como marco para los combates y, sobre todo, como excusa para expandir la trama más allá del bosque del inicio. Allí, Jiro se encuentra con una joven y con un tercer integrante de carácter serio, y entre los tres van armando una especie de familia elegida, con sus roces, sus lealtades y sus silencios.
La serie, en definitiva, pone sobre la mesa varios ingredientes reconocibles del género: convivencia con un poder superior, peleas contra monstruos, una organización especializada y un mundo en el que conviven tecnología, técnicas ninja y criaturas sobrenaturales. Todo eso se ofrece en un formato breve, con una duración total inferior a las seis horas, lo que la vuelve una propuesta accesible para quien quiera recorrerla de corrido un fin de semana.
Un manga breve que igual llegó a la pantalla
Vale la pena detenerse un momento en el recorrido del material original, porque ayuda a entender qué es lo que el espectador se va a encontrar. El manga de Tsuyoshi Takaki arrancó a publicarse en 2016, pasó después al formato digital y fue cancelado en 2018, luego de alcanzar 19 capítulos reunidos en cinco volúmenes. Es, por decirlo sin rodeos, una historia corta, y esa condición se traslada a la adaptación animada, que no estira artificialmente lo que el material no da.
- Doce episodios en total, con menos de seis horas de duración acumulada.
- Disponible en la plataforma Crunchyroll.
- Producción a cargo del estudio 100studio.
- Basada en el manga de Tsuyoshi Takaki, publicado entre 2016 y 2018.
- El elenco central lo componen Jiro, Rago (el espíritu con forma de gato negro), una joven y un tercero de carácter serio.
Voy a ser honesto con quien esté leyendo: a mí, personalmente, lo que más me atrapó de la propuesta es ese lazo que se teje entre Jiro y Rago, esa idea de que la salvación mutua se vuelve convivencia diaria y de que aprender a compartir el cuerpo, y la vida, con otro puede ser tan desordenado como hermoso. Pero también entiendo a quien le interese más el lado sobrenatural, los combates contra mononokes y la trastienda de una oficina que se encarga de lo que nadie más quiere mirar. Black Torch, en cualquiera de sus lecturas, deja la sensación de que las historias breves, cuando están bien contadas, alcanzan para decir mucho.
Te puede interesar
