Aplastante, sí. ¿Rival serio? No: el 7-0 de Argentina ante una sub 23 que llegó con lo justo
El equipo de Scaloni estiró a 21 la racha de victorias en amistosos con una goleada en el Monumental. Del otro lado había juveniles, viajes complicados y una formación de emergencia. La diferencia en el tanteador invita a relativizar el resultado.
Dicen que en Buenos Aires siempre sopla algo. Anoche en el Monumental soplaron los goles: siete, uno detrás del otro, como olas contra la tribuna. Pero cuando la marea es tan grande y el rival llega con juveniles, mojar los pies no cuesta nada. Argentina ganó 7 a 0 y estiró a 21 su racha de victorias en amistosos, una cifra que suena a pared y que, mirándola de cerca, tiene sus matices.
Burkina Faso tuvo problemas para llegar al país y se presentó con un equipo sub 23. O sea, chicos. Chicos que probablemente no habían pisado jamás el césped de la cancha de River y que terminaron aprendiendo a fuerza de goles cómo suena el Monumental cuando la Selección se pone en modo festival.
Una racha con distintas texturas
Porque no todas las victorias de esta seguidilla pesan lo mismo. En la lista aparecen ecuatorianos, venezolanos y bolivianos, rivales clásicos de Eliminatorias y Copa América. También está el 2 a 1 ante Mauritania en la Bombonerita, un partido que el Dibu Martínez y el propio Scaloni criticaron después por el nivel mostrado. Se ganó, sí. Pero se ganó con un gol en contra y un margen de uno solo, lo que siempre deja gusto a poco.
- Ante Ecuador: 1 a 0, resultado ajustado y sin despeinarse.
- Ante Venezuela y Bolivia: victorias dentro de la lógica de las Eliminatorias.
- Ante Mauritania: 2 a 1 en la cancha de Boca, con autocrítica posterior del Dibu y Scaloni.
- Ante Burkina Faso: 7 a 0 con rival sub 23 y viaje complicado.
A esa lista ahora se le suma el 7-0 del Monumental, un marcador que queda muy bien en la estadística y muy flojo como termómetro. Cuando el arco se infla así, lo que se mide es la diferencia de jerarquía, no el estado de forma del equipo de cara a lo que viene. Y lo que viene es un Mundial.
La Finalíssima que se cayó del mapa
En el calendario original de la preparación aparecía un cruce de alto voltaje: Argentina contra España por la Finalíssima, campeones de América contra campeones de Europa, previsto para los primeros meses de 2026. Se suspendió. Chau. Una semana ideal para probar cosas se evaporó y quedó en su lugar un amistoso con juveniles africanos. Una lástima para nosotros, los que queremos ver a la Scaloneta midiéndose de verdad antes del Mundial.
Mientras tanto, el historial de los amistosos argentinos da para escribir un libro aparte. Hubo un tiempo en que la Selección, en un mismo año, llegaba a jugar la Copa Chevallier Boutell ante Paraguay, la Copa Carlos Dittborn frente a Chile, la Copa Roca contra Brasil y la Copa Lipton contra Uruguay. Nombres con olor a viejo álbum de fotos. Y después, ya con Sabella al mando, aparecieron las ediciones 2011 y 2012 del Superclásico de las Américas, con equipos integrados por jugadores de las ligas locales. Eran otros aires, otras reglas no escritas.
Volviendo a la noche del Monumental, la pregunta queda flotando en el aire como un centro que nadie cabecea: ¿qué selección te gustaría que enfrente Argentina en el próximo amistoso? Yo, que soy de los que quieren ver a los pibes grandes contra rivales grandes, pediría a un europeo de los que pican arriba. Pero esa decisión no me toca a mí ni a vos, nos toca mirar y opinar desde el sillón.
El fixture del fin de semana en la liga local arranca el viernes con Racing recibiendo a Vélez en el Cilindro, y el sábado Boca visita a Lanús en la Fortaleza. Para los que gustan del fútbol nuestro, el plato fuerte se sirve en Avellaneda. Que lo disfruten.
