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Viernes, 16 de octubre de 2026
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A cuatro años y medio: un enfermero de PAMI Rosario cae por vender fentanilo y vecuronio por redes sociales

La Justicia federal de Rosario condenó a Luis Benavídez, que se desempeñaba desde 2014 en el Policlínico PAMI II, tras un acuerdo entre la fiscalía y la defensa. Comercializaba medicamentos de uso hospitalario sustraídos del establecimiento; la pesquisa se originó a partir de la denuncia del padre de un consumidor fallecido en 2023.

Por Paula CondoríEconomía y producción · · hace 10 d
A cuatro años y medio: un enfermero de PAMI Rosario cae por vender fentanilo y vecuronio por redes sociales

El enfermero Luis Benavídez, que se desempeñaba desde 2014 en el Policlínico PAMI II de la ciudad de Rosario, fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo y a una inhabilitación por igual período para ejercer la enfermería y ocupar cargos públicos, tras haber sido declarado responsable de un esquema de venta de medicamentos hospitalarios sustraídos del propio nosocomio y ofrecidos a través de redes sociales para consumo recreativo. La pena, de carácter condicional, fue homologada el 4 de septiembre por el juez federal de garantías Carlos Vera Barros, en el marco de un acuerdo pleno alcanzado entre el Ministerio Público Fiscal y la defensa, que incluyó el reconocimiento expreso de los hechos, de la intervención del acusado, de la prueba acumulada, de la calificación legal y de la pena solicitada por las partes.

La resolución contempló cuatro hechos ilícitos en concurso: comercio de estupefacientes, en la modalidad de venta de fentanilo; comercialización de sustancias medicinales peligrosas con ocultamiento de su carácter nocivo, figura bajo la que se encuadró la maniobra con bromuro de vecuronio; hurto, en razón de la sustracción de los medicamentos del lugar de trabajo; y tenencia ilegítima de un arma de fuego de uso civil, vinculada a una pistola secuestrada durante uno de los allanamientos ordenados en la pesquisa. La inhabilitación para el ejercicio de la enfermería, por cuatro años y medio, regirá desde el momento en que la condena quede firme.

La pista que abrió la causa

El expediente federal se construyó a partir de la muerte de un hombre de 37 años, hallada el 9 de agosto de 2023 en su departamento, cuya autopsia no logró determinar la causa del deceso. La investigación penal inicial, tramitada en el fuero provincial, terminó archivada: el laboratorio forense no contaba con las técnicas requeridas para confirmar la presencia de vecuronio y, aunque no se descartó un origen toxicológico, no fue posible atribuir el fallecimiento a una sustancia específica. En ese contexto, el padre del fallecido entregó a la Unidad Fiscal Rosario el teléfono y documentación de su hijo, y denunció que el joven consumía fentanilo y otras sustancias que le compraba a un enfermero. El celular, peritado por la fiscalía, aportó conversaciones y mensajes de audio que, según la acusación, permitían reconstruir la oferta y la coordinación de entregas de sustancias de uso hospitalario por parte de Benavídez.

  • Cuatro delitos reconocidos en el acuerdo: comercio de fentanilo, comercialización de sustancias medicinales peligrosas con ocultamiento (vecuronio), hurto y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil.
  • Pena única de cuatro años y seis meses de prisión efectiva, con inhabilitación por igual período para ejercer la enfermería y cargos públicos.
  • Origen de la pesquisa: la denuncia del padre de un consumidor fallecido en agosto de 2023, cuya autopsia no pudo establecer la causa de muerte.
  • Hallazgos durante la instrucción: conversaciones y audios del celular de la víctima que vincularían a Benavídez con la oferta y entrega de medicamentos hospitalarios.
  • Vínculo laboral: el enfermero trabajaba en el Policlínico PAMI II de Rosario desde 2014, de donde se habrían sustraído las sustancias comercializadas.

Desde la Unidad Fiscal Rosario se indicó que la maniobra acreditada consistía en la sustracción de medicamentos de uso hospitalario y su posterior oferta a través de redes sociales, con un circuito que aprovechaba la confianza propia del personal de salud para acceder a fármacos controlados como el fentanilo y el vecuronio. La fiscalía sostuvo que la prueba reunida —sumada al reconocimiento pleno de Benavídez en la audiencia del 4 de septiembre— permitió avanzar sin necesidad de debate oral y obtener la condena dentro de los plazos previstos para el procedimiento de juicio abreviado. El nombre del enfermero, su lugar de trabajo y la pena impuesta se hicieron públicos tras la homologación del juez Vera Barros, aunque el expediente no precisa el año exacto de la audiencia.

PC
Paula CondoríEconomía y producción

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